Facebook obligando a los fabricantes a que les hagan servidores «a la carta» mediante el Open Compute

El modelo “Open Compute” ha supuesto una vuelta completa en las realciones entre fabrivcantes de hardware y sus potenciales cleites. Asñi, Facebook, como antes hicera Google, ha optado por definir los requisitos de hardware de sus equipos.

El consumo de los centros de datos de compañías como Facebook, cuya actividad está completamente volcada en la red, supone una de las mayores inversiones que pueden tener las grandes compañías que operan en Internet. En este sentido, Facebook, hace un par de años ya que optara por la especificación denominada “Open Compute” para estos centros de datos. Una apuesta que prescinde del modelo OEM, propia de fabricantes de equipos originales de macas específicas, como los de Dell o HP, para pasar al denominado ODM, donde es el diseño y no el fabricante lo que importa.

 

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Facebook, sigue la estela de Google, a la hora de crear una serie de especificaciones propias al margen de los modelos más o menos estructurados de los fabricantes de hardware, para fijar una plataforma de desarrollo propio a partir de la que optimizar recursos y orientarlos hacia sus necesidades y requisitos concretos. El modelo Open Compute, dota a la compañía de una independencia absoluta, al no depender de ningún proveedor concreto, dado que el hardware puede ser montado por cualquier fabricante, usualmente chino o taiwanés.

El fabricar mediante especificaciones independientes, prescindiendo de todas las capas administrativas de los fabricantes y de todo el hardware y recursos que no se necesitan, le ha permitido que su nuevo centro de datos sueco, en Luleå, sea uno de los más eficientes tanto energéticamente como en procesado de peticiones de usuario. Curiosamente, Facebook no virtualiza sus servidores, al emplear por completo sus recursos dado que la modularidad y la velocidad de interconexión son los `parámetros base de sus especificaciones.

Con el modelo Open Compute, la compañía propietaria de la mayor red social del mundo ha conseguido dar la vuelta al modelo de diseño y venta de componentes, para poner a los fabricantes a su servicio imponiendo las especificaciones que necesita y la forma en que quiere que se conecten unos componentes que ofrecen una independencia tecnológica completa.

En perspectiva, volvemos a ver cómo otra de las grandes compañías de internet, prescinde de los grandes líder mercado de la década precedente para seguir los pasos de compañías como Google oAmazon, para hacerse con el control de su propio ecosistema global, en todos los puntos del proceso de su negocio. Los pasos que estas compañías dan, a pesar de comenzar desde puntos diferentes les llevan a una convergencia en su modelo final de negocio. Así Amazon está en este momento anunciando el salto al Smartphone, Apple crea su nube propia y Google asienta su tienda con una extensión hacia el mercado audiovisual.

Via | Ars TechnicaOpen Compute

Las patentes como arma contra la competencia

 Las patentes se han convertido en un instrumento empresarial para el freno tecnológico de la competencia.

La carrera por registrar elementos fundamentales de dispositivos tecnológicos ha llevado a ciertas compañías a rozar lo risible.

La guerra de patentes supone ya un auténtico lastre a la investigación tecnológica que amenaza con dejar el terreno sólo en manos de grandes monopolios.

 

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Los tiempos más recientes nos han mostrado una constante y recurrente aparición de las patentes como  elemento de disputa entre grandes empresas tecnológicas. Ser poseedor de ciertos registros básicos han sido, de este modo, elemento clave en una carrera en la que las buenas formas no son la norma. La acumulación de títulos y las prácticas monopolistas, están minando la capacidad real de desarrollar productos innovadores que no estén bajo el paraguas legal de las grandes corporaciones y sus «carteras de patentes».

En el terreno de la competencia de las grandes compañías por hacerse con el predominio de nuevos mercados, las patentes tecnológicas y especialmente, las patentes de software, han pasado de ser un elemento propio de  I+D, a  convertirse en un instrumento jurídico, que puede emplearse para la  obstrucción a la competencia, el bloqueo comercial de productos y desarrollos, amparándose en la supuesta autoría intelectual que el registro previo otorga.

La misma Google, confirma que a lo largo de 2012  ha dedicado más ingresos en la defensa jurídica y el litigio a propósito de disputas por patentes que en la propia adquisición de estas y el gasto en investigación y desarrollo.

Mientras tanto, conocemos absurdas incitativas como la de Microsoft, con su nueva página denominada  Patent tracker  , en la que nos lista su base de datos de patentes, una suerte de aviso a navegantes disfrazado de transparencia, por si infringimos alguna de sus  40.785 patentes registradas de forma global.

La guerra de las patentes

El caso más paradigmático de empleo de las patentes para mantener el predomino comercial y socavar la competencia, podría ser la disputa de  Apple contra Samsung,que  nos ubica fácilmente en los términos se dilucidan las diferencias. Curiosamente, estos días, la compañía de la manzana mordida  parece que vuelve a la carga contra la surcoreana, caso que esta apele la sentencia, tras la reducción de su cuantía original de 1049 millones de dólares a 450, por parte de la juez Lucy Koh, tras confirmar el uso de seis de las siete patentes reclamadas inicialmente.

La importancia de los dispositivos móviles, en esta ultima oleada de gadgets que se abren a la ventana de la red de redes  nos lo puede indicar el  informe de  la consultora  Chetan Sharma, que  proyecta que para este año  el 25% de todas las patentes lo serán para aspectos relacionados con los dispositivos móviles.  Curiosamente, es Samsung, la gran empresa con mas patentes otorgadas en EEUU.

En esta alocada carrera, muchas empresas se han agrupado para hacerse con los despojos de otras, venidas a menos, como el caso de Kodak y su  masiva venta de patentes a un consorcio de doce grandes empresas,  Apple, RIM, Samsung, Google, Adobe Systems, HTC, Facebook, Fujigilm, Huawei, Amazon, Shutterfly y Microsoft, con la controvertida  Intellectual Ventures, una firma cuya principal actividad parece ser la gestión de patentes. Lo curioso, en esta ocasión, es ver cómo se pudieron conjugar los intereses de compañías en abierto conflicto con los de todo un experto en la «gestión» de derechos.

A pesar de este panorama, aparecen algunas noticias alentadoras como la que señala  cómo Google, permitirá que  se disponga de patentes de su titularidad, con la condición de que no sean atribuidas para software privativo. De este modo se  alienta a la comunidad  Open Source , a que mantenga viva la iniciativa creadora, de la que la propia Google, solo pensemos en Android, es la primera beneficiaria.

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Trolls de las patentes

Con esta denominación, se han definido a ciertas compañías dedicadas, casi, si no completamente, al registro de patentes para su reventa o el litigio. La actual vorágine de demandas está llevando a una situación compleja a la judicatura que, aunque no pueda,  rechazar los términos de los litigios, impulsados por auténticos expertos en la demanda, son perfectamente conscientes de que está jugando un papel diferente al de su función formal.

Especialmente en EEUU, estas compañías son capaces de impulsar campañas de acoso en las que llevar a la extenuación económica a gran cantidad de empresas de dimensiones modestas. El freno efectivo a la innovación comienza a hacerse visible. Conscientes del problema, comienzan a abrirse camino iniciativas para poner ciertos límites a la situación y determinar las medidas oportunas para  distinguir entre la reclamación legítima y la práctica más o menos espuria.

El congresista  Peter DeFazio, ha encabezado una propuesta de ley denominada  SHIELD para  limitar las prácticas de los denominados Trolls de las patentes, que pretende modificar, para volver a presentarla en el congreso estadounidense. Entre las medidas que pretende llevar adelante, la de que los gastos del trámite judicial de la demanda por infracción de patentes sea sufragado, desde su inicio por el demandante, si no es el inventor  la está explotando realmente o son organismos de investigación, como las universidades. Aunque la matización es loable, puede que no sea completamente efectiva para los habituales del litigio.

Esta proposición de ley, hace una clara distinción entre patentes de software y otras, como las farmacéuticas, cuyo lobbie queda bien resguardado al ser excluido de la iniciativa. A pesar de ello, es el comienzo para solventar una situación que empieza a lastrar a la industria.

 Suzanne Michel, abogado de patentes de Google, asegura que los Trolls de patentes constituyen en la actualidad el  61% de todos los litigios sobre la titularidad de diversos aspectos tecnológicos, con unos  costes legales directos anuales de 29.000 millones de Dólares.

A pesar de estos datos y de la posibilidad de «limitar» la acción jurídica de estos, el mayor problema proviene de las propias compañías que, de forma recurrente, caen en espirales de demandas a propósito de la propiedad de ciertas ideas y tecnologías. Es por ello que varias propuestas de «armisticio» comienzan a abrirse camino entre los principales actores.

Patentes Abstractas

Para hacer frente al acoso que estas patentes ocasionan a cualquier innovación, un grupo de destacadas empresas tecnológicas, se  unirían el pasado mes de diciembre para tratar de poner límite a estas prácticas. En concreto, serían  Google, Facebook, Zynga, Intuit, Rackspace, Homeaway, y Red Hat, las que inscribieran en la Corte Federal de Apelaciones de Estados Unidos un  recurso conjunto en  contra del registro de patentes abstractas.

El caso más claro y ejemplarizador que estas compañías adujeran para anular y suspender el registro de patentes de este estilo sería la denominada   “Patente Steve Job“ , referente al uso de pantallas multitáctiles y los gestos inherentes a su uso, que finalmente , fuera  rechazada por la oficina de patentes norteamericana.

Aceptar ese tipo de restricciones supondría, de hecho, bloquear totalmente cualquier competencia. Su falta de definición es usada conscientemente para que los gabinetes jurídicos de las grandes propietarias de patentes, enfanguen a la competencia en largos procesos, para mejorar su posición de mercado, paralizando campañas y productos temporalmente.

Efectivamente, la  amenaza de querella funciona como  elemento de disuasión para cualquier investigador o desarrollador, sobre todo para trabajadores independientes o pequeñas empresas, que no cuentan con un gabinete jurídico que los respalde o están fuera de las prácticas lobistas.

Asimismo, a lo  largo del texto, en el que se detallan multitud de patentes de este estilo, llegan a la conclusión de que  registrar una idea es mucho más fácil que su desarrollo efectivo y concreto. Así, acusan que muchas de estas patentes son registradas como freno deliberado a la competencia, a veces con la sola intención de entorpecer el desarrollo de nuevos productos. En el mismo texto, sugieren que una moratoria en este tipo de registros sería la medida más razonable dado el paisaje judicial que se ha dibujado en los últimos tiempos.

La propia Judicatura estadounidense, hastiada del asunto, comienza a poner un poco de cordura al respecto, denegando ciertos registros, como el que pretendiera  hacerse con la titularidad de algoritmos matemáticos para el calculo.

Crítica al sistema de patentes

Son  cada vez más voces las que  claman por la  desaparición de las patentes en general, y las patentes de software más concretamente. El uso espurio de estas y lo oportuno de su misma existencia, comienza a ser cuestionado precisamente en el ámbito de la investigación. Lejos de la I+D, la organización actual de   sistema  de patentes, es visto cada vez más como un  freno a la consecución de objetivos tangibles. La ventaja comparativa de investigar primero en un terreno determinado no parece ser suficiente para los que  comercian con la inventiva, sin ejercerla ni implementarla en lo concreto. 

La experiencia nos ha indicado que, este juego de las patentes, solo beneficia a los que cuentan con grandes recursos y pueden dedicar parte de estos a  mantener disputas abiertas constantes. Mientras tanto, la iniciativa autónoma se enfrenta a un bloqueo de facto, imposible de sortear de no ser bajo la «tutela» de «las grandes». Esta perversión de un sistema inicialmente no edificado para esto, está provocando que la  ampliación de los monopolios se acreciente, mediante una espiral en la los consumidores, ciudadanos e investigadores son los principales perjudicados.

El pasado 20 de diciembre, se cumplían  dos años del  rechazo de ACTA por la Unión Europea. Para muchos, un aspecto más del mismo problema, la injerencia cada vez mayor de ciertos grupos de interés para orientar el terreno legislativo a favor de sus intereses comerciales. La movilización ciudadana a través de las redes sociales consiguió difundir el  rechazo generalizado a esta iniciativa y hacer cambiar la dirección del voto de muchos eurodiputados, ya influenciados en dirección opuesta por los lobbies. Quizás sea tiempo de que la crítica al sistema actual de patentes se abra camino y un equilibrio más real y justo entre la autoría de una investigación,  su propiedad y el bien común, puedan entrar a valorarse en una medida más ponderada.

El cierre de Silk Road: el gran supermercado de las drogas de internet

El conocido como supermercado de la droga en internet ha estado operando de forma ininterrumpida a lo largo de dos años. Con la operación realizada por el FBI el pasado dos de octubre se da fin a uno de los fenómenos más llamativos de una denominada red oculta curiosamente cada vez mas visible.

 Empleado como excusa por muchos de los detractores de la red Tor, Silk Road era el referente de un mercado negro más pegado a la realidad que muchos agentes de la globalización económica.

 

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¿Qué es el Hardware Libre?

Cada vez se habla más del modelo del Open Hardware como una forma de conquistar el terreno de los dispositivos con los mismos principios del software libre.

Actualmente el debate sobre cómo dar forma a una licencia similar a a dispositivos físicos sigue abierto mientras casos como Arduino o el Open Compute avanzan por caminos diferentes.

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Muchos hemos oído acerca del software libre y su extensión cada vez mayor a lo largo de multitud de dispositivos pero existe un compañero menos conocido de este concepto: los dispositivos físicos. La posibilidad de establecer los parámetros de fabricación de dispositivos físicos y liberarlos para que sean disponibles por toda una comunidad de desarrolladores comienza a tomar una importancia similar a la que sistemas móviles como Android, Firefox OS o Ubuntu tienen hoy en las plataformas de diversos dispositivos y proyectan tener en un futuro muy próximo.

El concepto de hardware libre, a diferencia del software, todavía no tiene una identidad única. Proyectos no completamente iguales a los de la filosofía del software libre, con licencias GNU o GPL,  comparten denominaciones similares. Incluso el mismo Richard Stallman reconoce las dificultades para fijar los términos de dispositivos físicos, aunque sus esquemas sí que puedan difundirse con licencias GPL.

El principal enemigo de estos desarrollos son las restricciones propietarias y sobre todo algunas patentes y el DRM. Así encontrar la manera de encarar estos retos son uno de los alicientes que están impulsando la concreción de una licencia específica.

Definiendo Open Hardware

El primer Open Hardware Summit, celebrado en Nueva York en 2010, partía de la idea de definir y concretar los principios que deberían darle forma a unas especificaciones genéricas sobre dispositivos libres. El propósito era traer al mundo de los dispositivos físicos las ideas del software libre. Con estos principios surgiría la denominación del primer marco de referencia para el open hardware.

La Open Source Hardware  Association ya ha convocado el cuarto encuentro sobre Open Hardware para el próximo 6 de septiembre que se celebrará en el MIT ( Massachusetts Institute of Technology) con el reto de definir un marco sobre el que trabajar. En su primer encuentro diseñaron unos principios básicos para esta licencia que serían, de manera resumida los siguientes:

1. Documentación: El hardware debe ser puesto en libertad con su documentación completa y debe permitir la modificación.

2. Alcance: La documentación debe especificar claramente qué parte del diseño se publica bajo la licencia.

3. Software Necesario: Si el diseño requiere de licencia de software, este debe cumplir unos parámetros  de documentación suficiente y ser publicada bajo una licencia de código abierto aprobada por OSI

4. Obras Derivadas: La licencia debe permitir modificaciones y trabajos derivados asi como la fabricación, venta, distribución y uso de productos creados a partir de los archivos de diseño.

5. Redistribución libre: La licencia no debe restringir a un tercero el vender o entregar la documentación del proyecto. No puede ejercerse ningún derecho sobre obras derivadas tampoco.

6. Atribución: La licencia puede requerir documentos derivados  y avisos de copyright asociados a los dispositivos. Asimismo debe hacer mención al diseñador.

7. No discriminatoria: La licencia no debe discriminar a ningún grupo o persona

8. No discriminación en función de la finalidad perseguida: La licencia no debe de restringir a ningún campo o actividad el uso de la obra.

9. Distribución de la licencia: La licencia se da por distribuida sin necesidad de ir solicitando permisos adicionales.

10. La licencia no debe ser específica de un producto: Los derechos de productos derivados hacen extensiva esta licencia.

11 . La licencia no debe restringir otro hardware o software: No se ponen objeciones a la naturaleza de lo que pueda implementarse a esta tecnología de forma externa o añadida.

12. La licencia debe ser tecnológicamente neutral: Ninguna disposición de la misma debe de basarse en una tecnología específica, parte o componente, material o interfaz para su uso

Con esta extensa definición se trata de trasladar los principios expresados en las licencias de software libre a los dispositivos físicos. Todavía quedan algunas cuestiones pendientes y ciertos vacíos legales que pueden dejar sin determinar varios asuntos. Como ejemplo, en la legislación estadounidense, los derechos de autor no se aplican a los diseños de objetos electrónicos aunque las patentes sí se apliquen. Esto deja abiertas lagunas acerca de modelos derivados que podrán pretender atacar troles de las patentes en caso de éxito.

Arduino y Raspberry PI: no completamente libres

Estos dos nombres son dos de los más conocidos del momento en cuanto a posibilidad de desarrollo. Sin embargo, ambas plataformas no son estrictamente libres. En Raspberry Pi lo es el software y sus controladores, dado que sus componentes pertenecen a marcas comerciales. Por su parte Arduino se presenta con una licencia Creative Commons, (Creative Commons Attribution Share-Alike) que permite libertad de desarrollo, aunque marca unas pautas, bastante razonables por otro lado, sobre cómo disponer de los desarrollos derivados, sobre todo en lo relativo a la propia denominación de Arduino, una especie de control de marca, sobre todo en vista del desarrollo que termine por definir la licencia de Open Hardware.

El modelo de Arduino está teniendo un gran impacto en el medio tecnológico debido a su gran sencillez y capacidad de uso. Para muchos es la avanzadilla en el terreno del Hardware Libre actual y a partir de estas placas estamos asistiendo a una oleada de dispositivos con múltiples propósitos diseñados fuera del circuito comercial. Si a esto añadimos las posibilidades de las impresoras 3D, de las que también existen patrones abiertos, podemos estar a las puertas de un gran cambio tecnológico.

El modelo Open Compute como ejemplo empresarial

Compañías de la magnitud de Facebook y Google hace tiempo que apostaron por un modelo propio en el diseño de las máquinas que implementan en sus grandes centros de datos.  La opción del modelo Open Compute para el diseño de los equipos  impone una infraestructura denominada ODM frente a la arquitectura propuesta por grandes fabricantes del sector como HP o Dell con los parámetros  OEM. La idea fundamental es la de la optimización completa de los recursos disponibles.

Así estas grandes empresas enfocadas completamente a internet no necesitan de máquinas virtuales individualizadas  sino de un modelo extenso y distribuido en una “granja de servidores” ligeros, intercambiables y  siempre compatibles entre sí. El fijar los parámetros con los requisitos especificados según un modelo abierto de hardware les ha permitido ser independientes del fabricante de los elementos que lo componen. Así el ensamblado del equipo que sigue el estándar Open Compute puede ser realizado por cualquier industria independientemente de marcas y modelos concretos u otras variables del mercado.

El diseñar equipos de especificaciones independientes, prescindiendo de todas las capas administrativas de software de control y gestión de los fabricantes permite establecer unos parámetros estandarizados de gran compatibilidad. Esto significa que aunque las compañías que se benefician de este modelo no sean fabricantes propiamente dichos cuentan con una independencia completa respecto a quien les elabora los equipos. Por la vía de los hechos han impuesto una independencia tecnológica y colocado a los ensambladores al  servicio completo de sus necesidades.

Imagen Wikimedia

Fran Andrades  para Diario Turing

El fin de la inocencia en la red

Casos de espionaje y legislaciones que criminalizan usos de internet y tratan a la ciudadanía como potencial sospechosa han conseguido abrir el debate sobre el empleo de nuestros datos y la privacidad.

Tomar el control de nuestros datos y la forma en la que estos circulan se ha convertido no solo en una práctica saludable sino en toda una suerte de activismo, dadas las circunstancias.

 

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Piratas, terroristas y pedófilos acechan en la red de redes y para protegernos debemos ceder cualquier resquicio de intimidad, cualquier atisbo de lo privado en la red. Las fuerzas coercitivas avanzan so excusa de la seguridad. El viejo argumentario del enemigo externo, convenientemente trasfigurado en terror y degradación, nos conduce al adocenamiento, al consentir tácito. Creo que nadie se ha parado a pensar que si realmente nos dedicáramos a dichas actividades nos cuidaríamos bien de no hacerlas públicas, de establecer mecanismos de ocultación efectivos. Precisamente algo en lo que los hoy «enemigos» son expertos.

La edad de la inocencia para ciudadanos y usuarios de internet ha terminado. Los recientes acontecimientos han disparado la intranquilidad entre la ciudadanía sobre todo entre los usuarios de redes sociales y servicios de grandes compañías norteamericanas a raíz del nuevo escándalo de espionaje, con el sistema PRISM y las recopilación de metadatos telefónicos por parte de la NSA como su mayor ejemplo.

Las sucesivas legislaciones surgidas al calor de la “lucha contra el terrorismo” en EEUU, se ha modificado de forma recurrente  la vieja FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act ) de 1978, hasta dejar el camino expedito a  estas agencias de espionaje. Ni Europa ni España quedan fuera de este escenario, por mucho compromiso legislativo formal que se alegue.

En esta ocasión ha sido el espionaje directo y concreto revelado por una fuente de información como Snowden, pero no se trata de un caso aislado. Si trazamos una dirección hacia la que han apuntado todas las leyes o tentativas legales de los últimos tiempos no resultaría difícil conocer la hoja de ruta del poder ,más cercano al lobby privado que al interés general expresado democráticamente. La ensalada de acrónimos desde ACTA, pasando por CISPATAFTA, y tantas otras no deja lugar a dudas. Todos entramos en la categoría de sospechosos de una supuesta piratería y nuestra opinión, que no es delito en occidente, nos puede hacer ingresar en la del potencial delincuente, cuando no terrorista. Por supuesto cualquier actividad de protesta o activismo, aunque solo sea expresada en redes sociales y círculos no abiertos, puede resultar suficiente para ingresar en esas listas no declaradas de «disidentes».

Ya en otras ocasiones he apuntado sobre la tesis de que delincuentes, grandes compañías y agencias estatales de inteligencia convergen en su forma de operar respecto a la ciudadanía. Creo que entra por tanto dentro de nuestras responsabilidades protegernos de igual manera que hacemos respecto a otras agresiones, tomar una actitud proactiva y mantener vigilante nuestra capacidad críitica y de análisis tambíen en el terreno tecnológico.

Renunciar a lo fácil a cambio de libertad

Hasta ahora muchos servicios de internet nos han conducido a la nube con una multitud de ventajas y facilidades por las que hemos cedido cada vez más una fracción de nuestra vida cotidiana. Un dato de geoposición, una preferencia personal, un inocente  “me gusta”, han ido configurando el gran Big Data mediante el que ya no solo somos parte de un negocio sino sospechosos potenciales de un cada vez más amplio “perfil delictivo preventivo”.

Ochenta y seis organizaciones, fundaciones y empresas relacionadas con internet se han posicionado en contra de la vigilancia y el espionaje ciudadano en una iniciativa encabezada por la plataforma activista EFF ( Electronic Frontier Foundation)  Hoy sabemos qué compañías no dudaron en prestarse a la intervención de nuestros datos a pesar de las muestras cara a la galería de compromiso con la trasparencia. Ahora, una vez revelado, la escalada de acciones de algunas de estas compañías se incrementa, como en el caso de Google, que día tras otro trata de desmarcarse de las acciones de la NSA.

Estas organizaciones proderechos, se han agrupado en la plataforma Stop Watching us a través de la que encabezan una serie de iniciativas por la transparencia y conminan a los internautas a que comiencen a conocer los instrumentos y compañías que operan en la red y a una toma de conciencia de la dimensión del asunto. Ya han conseguido enviar 468.935 firmas de ciudadanos exigiendo respeto a su privacidad a las autoridades estadounidenses.

Como hemos visto, el papel de la mayor parte de las grandes compañías de Internet estadounidenses ha quedado en entredicho.  Varios de sus miembros han expresado su compromiso con la privacidad y la transparencia respecto a sus usuarios y han pasado a la ofensiva exigiendo al gobierno que les permita ofrecer las peticiones que mediante la legislación FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act )de 1978 los obliga a ofrecer dichos  datos. Al parecer, este aspecto no se incluía en los habituales informes de trasparencia semestrales que tanto Google como Twitter suelen publicar.

Desde luego el empleo de herramientas libres y software no propietario requiere de una convicción de su necesidad y una implicación para conocerlas y comenzar a desenvolverse con ellas. A cambio dejamos de ser tributarios de empresas con las que no nos identificamos y salimos de un mecanismo que cuando menos nos hace sospechar de hasta qué punto no controla nuestra cotidianidad en la red.

El conocimiento es el primer paso

En su libro Cypherpunks, Julian Assange nos advierte que vamos encaminados a un mundo distópico cada vez más vigilado. En el mismo sentido, afirma que la criptografía es la forma más extrema de la acción directa no violenta. Efectivamente, el compromiso con la libertad debe pasar por un paso activo en defensa de la esfera de lo privado.

Enrique Dans afirma que, en su prólogo a Cypherpunks : “Que Ahmadinejad en Irán, Ben Ali en Túnez o Mubarak en Egipto reaccionasen al uso de la red para movimientos insurgentes intentando bloquearla y tratando de establecer sobre ella un sistema de vigilancia de la población parecía lógico y hasta esperable: que ese movimiento tenga lugar en los Estados Unidos o en muchos otros países con tradición democrática debería resultar completamente inaceptable”

En un artículo sobre servicios seguros señalábamos que ha llegado un momento en el que la ciudadanía debe tomar el control responsable de sus comunicaciones y datos. Efectivamente, es tiempo de una encarar con una actitud activa las redes sociales, conexiones y aplicaciones que empleemos; conocer el nivel de garantía que cada una nos ofrece y hasta dónde estamos dispuestos a ceder nuestros datos.

Como apuntaba al inicio, la edad de la inocencia para ciudadanos y usuarios de internet ha terminado. Tomar conciencia de la realidad en la que nos movemos y optar por un dominio activo de nuestra privacidad, frente a la comodidad y el conformismo respecto a las nuevas tecnologías puede ser la única forma de reconducir un proceso que de lo contrario apunta hacia un futuro oscuro de control como nunca existiera.

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El avance de una videovigilancia y el análisis biométrico sin garantías ciudadanas

  • El terreno de la videovigilancia y el reconocimiento biométrico avanza sin que ninguna legislación específica marque los límites a estos nuevos métodos de control ciudadano.
  • Europa también tiene su propio sistema de videovigilancia integral denominado INDECT, ahora en fase de desarrollo final.

Artículo publicado por Fran Andrades Para El  diario.es

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Los sistemas de captación de imágenes y su integración en sistemas de reconocimiento biométrico avanzan hacia unaintegración paulatina de fuentes cada vez más diversas. De nuevo la excusa del terrorismo parece servir como paraguas bajo el que desarrollar e implementar estos sistemas.

Los atentados en la maratón de Boston pusieron de nuevo el foco en la importancia de la recopilación de datos personales a través de tomas de video captadas por cámaras de vigilancia en las calles. Todo el despliegue y la discutida actuación de la policía en torno a la búsqueda y captura de los responsables han servido para poner sobre la mesa de nuevo el debate a propósito de los fines que un sistema de vigilancia tiene.

Automatizando la vigilancia

El avance de los sistemas biométricos y de vigilancia, junto con la elaboración de bases de datos masivas que permiten una identificación sobre la marcha y un rastreo completo del individuo. Diversas naciones, entre las que destacan algunas de particular tradición democrática como los Emiratos Árabes, se encuentran en este momento desarrollando sistemas de control e identificación ciudadana.

Si este sistema se combina con otros elementos de escaneo personal, y el rastreo de terminales móviles podemos inferir que sistemas de vigilancia integrales están muy próximos a ser una realidad concreta. Así podemos argumentar que no está nada lejos un sistema de vigilancia la estilo de series como Person of interest, en donde el rastreo personal mediante una multiplicidad de sistemas integrados puede determinar nuestra ubicación, sobre todo en entornos urbanos, de forma muy precisa.

 

El FBI y su sistema de identificación biométrico

La Electronic Frontier Foundation (EFF) acaba de elevar una demanda de información al FBI para que explique y libere la información relativa a la base de datos biométricos de que dispone actualmente para elevar a debate público los aspectos legales y su implicación respecto a las libertades y derechos civiles.

Denominada Next Generation Identification (NGI), la gran base de datos que el FBI está elaborando es en la actualidad uno de los más potentes mecanismos de control de toda la historia. En este sentido, trabajan para ampliar los datos de huellas dactilares añadiendo información relativa  a escáneres de palma de mano, del iris ocular y sobre todo de fotografías y videos. Uno de los puntos que más suspicacias ha levantado es precisamente ese nuevo método dereconocimiento facial mediante captación de imágenes por circuito de videovigilancia, un sistema que se espera tener a pleno rendimiento para 2014 y mediante el cual podemos ser ubicados sobre la marcha en cualquier lugar donde esta red de cámaras capte nuestra imagen.

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El FBI y su sistema de identificación Biométrico

El sistema de identificación dactilar de NGI a cargo de la conocida contrata Lockheed Martin, luego completada con otras empresas tecnológicas entre las que destacan IBM o Accenture, había sido en primer lugar utilizado para listar a todos los detenidos. Sin embargo, su ampliación a sistemas de vigilancia y de reconocimiento facial aumenta  su rango de acción a la escala de toda la ciudadanía.

La abogada de EFF Jennifer Lynch, afirma que” NGI se traducirá en una expansión masiva de la recogida de datos del gobierno con fines criminales y no criminales» lo que significa que cada  vez más mecanismos de control sin orden judicial están en poder de agencias de información. De hecho,  señala que en la actualidad, el FBI cuenta con la mayor base de datos biométricos existentes en el mundo, con  un total de 66 millones de registros criminales, 25 millones de registros civiles y 91 millones de huellas digitales individuales entre todos sus diferentes registros. Si a esto añadimos la progresiva privatización de los servicios de seguridad, como ha demostrado el caso Snowden, nos encontramos con un panorama en el que la vigilancia de ciudadanos sin garantías y de forma opaca pude ser la norma.

Con esta demanda, la EFF busca que el debate ciudadano y el conocimiento de las formas con las que estas nuevas bases de datos biométricos van a ser elaboradas y las garantías de protección de la privacidad que estas deben ofrecer.

Trapwire, INDECT y NDAA: Un Gran Hermano global y privado

Tres nombres destacan entre los sistemas de vigilancia y filtrado de datos biométricos, Trapwire, INDECT y NDAA. En común, todos ellos son mecanismos de control ciudadano y formulaciones que difícilmente pueden entrar en consonancia con las garantías individuales.

El caso de la compañía Trapwire y su sistema de vigilancia remota ha sido revelado por WikiLeaks en 2011 como un sistema sofisticado de seguimiento e identificación individuos basado en la integración de diversos elementos de identificación biométrica, fundamentalmente con la videovigilancia. El software de Trapwire, desarrollado en 2004 por The Abraxas Corporation, empresa fundada por ex miembros de la CIA, es fundamentalmente un sistema que emplea las cámaras de videovigilancia para procesar las facciones.

El nuevo marco legal que ampara a este sistema es la National Defense Authorization Act (NDAA). Esta ley ha estado desde su inicio en el centro del huracán mediático entre otros motivos por hacer posible lagunas de derechos como la prisión de Guantánamo. Asimismo posibilita la suspensión de derechos cívicos y da soporte legal a acciones muy discutidas en la “guerra contra el terrorismo” como la facultad para detener a capturados en campo de batalla. Esto se hace extensivo a enemigos internos considerados terroristas. En resumen esta ley transfiere al Departamento de Defensa prerrogativas propias del de Justicia. Así cualquier acusado de “terrorismo” deja en suspenso sus derechos,  pudiéndose encarcelar indefinidamente a personas sin formular una acusación, imputar cargos ni emplazar a juicio. Casos como el de Barret Brown, una de las voces más reconocidas de Anonymous y actualmente en prisión es paradigmático en este sentido y aunque menos conocido es bastante similar al de Snowden.

Entre las revelaciones más significativas de Brown, destaca la progresiva privatización y delegación de servicios de seguridad y espionaje a compañías externas a los servicios estatales.  En concreto, se indica que actualmente ronda la cifra de 2.000 compañías las vinculadas de un modo u otro a la seguridad privada y el espionaje.

Por último, Europa no permanece al margen y el sistema INDECT(Intelligent information system supporting observation, searching and detection for security of citizens in urban environment), que cuenta con una importante financiación pública por parte de la propia Unión Europea y la colaboración de estamentos públicos, entre cuerpos policiales y Universidades también avanza en una dirección similar. Arropada desde 2009 con una partida incial de 11 millones de euros en fondos de la unión y con el clásico argumentario de la seguridad, este sistema se nutre esencialmente de los circuitos de videovigilancia, que trata de intercambiar y combinar para poder realizar un seguimiento completo de “comportamientos sospechosos”.

Criticada por activistas de las libertades como un sistema orweliano de control ciudadano, INDECT, también integra herramientas de control y catalogación de conductas en la red, mediante el control de contenidos de redes P2P, foros o webs. La respuesta ambigua de la Comisión Europea, al activista Shami Chakrabarti de  la ONG Liberty, emplazándolo a una eventual “auditoría ética”, aunque remarcando la importancia para la prosperidad europea de la “seguridad” no hizo mas que acrecentar las dudas al respecto.

Este tipo de sistemas debe ir acompañado, como en el caso estadounidense, de un cuerpo  legal que en este caso ofrecen documentos como el denominado 8570/10, que pretende restringir las libertades de individuos supuestamente “radicalizados”.  Con ello se abre la puerta a que el sistema pueda avanzar ateniéndose a una particular interpretación del derecho.

Con este panorama, polémicas como las del reconocimiento facial integrado por Facebook el pasado año cobran una dimensión completamente diferente.  Si bien es cierta su retirada, la demostración de esa capacidad tecnológica y la subsiguiente facilidad para el cruce de datos, sobre todo a la luz de sistemas como PRISM, no deja de levantar suspicacias sobre qué grado de integración de datos personales existen en la actualidad y en qué manos están.