El conocido como supermercado de la droga en internet ha estado operando de forma ininterrumpida a lo largo de dos años. Con la operación realizada por el FBI el pasado dos de octubre se da fin a uno de los fenómenos más llamativos de una denominada red oculta curiosamente cada vez mas visible.

 Empleado como excusa por muchos de los detractores de la red Tor, Silk Road era el referente de un mercado negro más pegado a la realidad que muchos agentes de la globalización económica.

 

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Una operación policial contra la más famosa web de venta de drogas a cargo de agentes del FBI estadounidense ha culminado con la  detención en San Francisco de Ross William Ulbritch –un joven de 29 años supuesto fundador deSilk Road que operaba bajo el pseudónimo de  Dread Pirate Roberts–, el cierre definitivo del portal y el embargo de 3,6 millones de bitcoins. En su monedero personal ahora requisado contaba con una suma superior al medio millón de bitcoins que al cambio rondaría los 54 millones de euros, una cantidad que representa un 5% del total de bitcoins en activo. El monedero principal a cargo del FBI y que cuenta con 27 millones de Bitcoins requisados está visible en la página de Blockchain donde lo localizaron usuarios que colgaron la información de la cuenta en  Reddit.
Un  agente de la policía federal consiguió infiltrarse en la organización haciéndose pasar por un vendedor de drogas. La rocambolesca relación entablada entre el falso vendedor y el propio  Dread Pirate Roberts culminaría con su detención. Aun así, todavía   quedan pormenores relativos al seguimiento de sus servidores y al rastreo de usuarios del servicio. Todo parece apuntar a que estos fueron clonados y analizados pormenorizadamente.
Al cierre de éste parece ser que contaba ya con  957.079 usuarios registrados, de los que un 30% eran estadounidenses, y un volumen de transacciones que había superado ya los 9 millones de bitcoins  durante su periodo de funcionamiento.
Asimismo, el cierre del portal solo ha supuesto una migración masiva de todos sus usuarios, tanto compradores potenciales como vendedores, a la numerosa oferta alternativa existente y a los clones de éste ya puestos en marcha. De este modo, el efecto práctico de la operación, aparte de la visibilidad pública, una detención y la incautación de moneda, ha tenido escasas consecuencias en dicho mercado.
Tampoco queda del todo claro la identidad  de Dread Pirate Roberts. Según se desprende de unaentrevista anónima publicada recientemente por Forbes, el nombre en cuestión es una especie de “cargo directivo” dentro de la organización responsable del portal. Un nombre que puede pasar de una persona a otra y que puede significar que la operación policial tampoco haya conseguido desarticular por completo la trama tras este portal.
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Silk Road, cuya traducción sería “la ruta de la seda”, algo así como una irónica mención a la “nueva frontera” del comercio que pretendía abrir su fundador, nos deja más allá de los pormenores de la operación policial o del cierre del portal en sí una lección de cómo se puede organizar un negocio soterrado sacando provecho de herramientas no diseñadas inicialmente con ese fin.
La simultaneidad del caso con el  ataque furibundo contra las redes seguras y la piratería y el escándalo del  espionaje masivo a cargo de la NSA han conseguido poner sobre la mesa un tablero complejo donde muchos jugadores nunca han querido aparecer públicamente.

Oculto y pagado en bitcoins

Solamente accesible mediante la red Tor, mediante registro y pago vía bitcoin, Silk Road se había convertido en un auténtico referente del tráfico de drogas internacional. Un emblema de esa nueva economía donde fronteras y leyes no dejan de ser impedimentos menores. En palabras del profesor Nadal, el empresario del negocio “ilícito” no deja de ser el caso mas paradigmático de modelo capitalista ideal. Allá donde hay un mercado hay una oferta. En este sentido la adaptación certera de Silk Road lo llevó a unas cifras de negocio importantes con  11.000 anuncios activos en el momento de su intervención.
No sería hasta este año cuando la denominada web profunda pasara al primer plano informativo. Con ella dos palabras fetiche de las redes de este año, el bitcoin y la red Tor, pasan a la corriente general de información con sucesivas noticias en torno al peso creciente de la moneda virtual y las bondades y peligros de una red oculta y relativamente segura. Sin ambos elementos, Silk Roadno podría haber operado. Aunque dicha afirmación por si sola sería tan peregrina como afirmar que sin pólvora no habría guerras.
Una de las claves del éxito de este mercado negro ha sido precisamente la posibilidad de operar desde internet pero de forma oculta. Una característica común tanto del negocio ilícito como de las operaciones de “inteligencia” poco ejemplares que diversas naciones mantienen activas actualmente.
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Un cierre que no cambia el mercado

La competencia y los clones de Silk Road no han hecho más que potenciarse con este cierre. Sheep Marketplace y Black market Reloaded son dos de los grandes beneficiarios hacia donde parece apuntar la migración de usuarios.  Black market reloaded cuenta ya con  8.551 anuncios públicos entre los que se acumulan gran variedad de negocios denominados ilícitos, desde la más inocente venta de aplicaciones crackeadas, hasta la de drogas o servicios delictivos.

 

Por otra parte, la cotización de bitcoin, que reflejo un acusado descenso tras el anuncio de la intervención de Silk Road  parece estar recuperándose y parece que pronto volverá a los niveles de transacción anteriores. Debemos tener en cuenta que esta moneda no se corresponde con los valores propios del mercado convencional y el descenso de intercambios ha sido patente con este caso. A pesar de esto, el uso cada vez más generalizado de esta moneda ha continuado  su escalada de cotización, ascendente a pesar de varios sobresaltos como el ataque a uno de sus más famosos monederos virtuales o el cierre de “negocios” como el que nos ocupa y su aceptación cada vez mayor en negocios legales y reconocidos, sobre todo en la red.

Las monedas virtuales y bitcoin y litecoin son la piedra angular sobre la que se sostiene todo este mercado. La facilidad para efectuar transacciones seguras y prácticamente anónimas y la relativa facilidad de conversión a moneda corriente a lo largo de casi cualquier lugar del planeta han hecho que el sueño de la globalización tenga una curiosa y simbólica cabeza de puente.
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Las redes cifradas son otra cosa

El mercado ilícito es mucho más grande que una conexión segura y un portal oculto. Foros como antichat.ru, xeka.ru y cardingcc.com, analizados en el informe  Russian Underground, a cargo de Trend Micro, apuntan a todo un mercado negro del hacking ilícito, en la mayor parte de los casos ofrecido al mejor postor. De este modo, la existencia de una red de intercambio de mercancías ilegales no deja de ser algo anecdótico cuando se contrasta con la dimensión y el potencial de la auténtica red profunda.
En este mar de aguas revueltas, no deberá extrañarnos que piratería, narcotráfico y terrorismo sean puestos en la misma sartén con la excusa de legitimar la devastación de libertades y el atropello generalizado por parte de agencias gubernamentales.
En la red, como en tantos otros entornos, no hay más criminales que los que puedan encontrarse en la misma calle. La existencia y empleo de unos servicios seguros no es una enseña criminal. Una tecnología de cifrado y anonimato no es por sí misma sinónimo de delincuencia. Por contra, es cada vez mayor la cantidad de miembros de la ciudadanía que optan por emplear servicios seguros para salvaguardar una privacidad que no está suficientemente garantizada por los servicios convencionales,  como afirma EFF. El debate vuelve a estar en las libertades y no en las excusas que se emplean para su restricción.

 Fran Andrades  para Diario Turing

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