2 : Organización de la red y su papel en la “Nueva Economía”

2 : Organización de la red y su papel en la “Nueva Economía”

2.1 Actores y agentes

           Como apuntábamos en el bloque anterior, la red de redes, como la conocemos, es producto de una tensión permanente entre dos tendencias contrapuestas: Por un lado, el intento permanente de control y dirección por parte de ciertos gobiernos y empresas del sector, y por otro la absoluta libertad, apertura y organización en forma de agregado caótico de los diversos elementos protocolos y servicios que la integran.   El cuadro no quedaría completo sin la delimitación de los tres agentes citados. Si bien puede ser cierto que ciertos gobiernos se han identificado plenamente con gigantes del sector con un interés estratégico, sobre todo en el caso de Estados Unidos y de mantenimiento de una hegemonía heredada desde el inicio del tendido de la infraestructura que soporta al sistema hasta hoy en día, también hay que mencionar casos en los que la propia justicia y legislativos como el la Comisión Europea han actuado limitando el alcance de ciertas tecnologías[1]. Entre los casos reseñables podemos destacar la retirada de la tecnología de etiquetado y  reconocimiento facial por parte de Facebook en Europa [2] [3], aunque el caso conlleva sus propias connotaciones respecto a quien debe vigilar a la ciudadanía y quien gestiona los datos[4], o el del “derecho al olvido” que afecta especialmente al buscador de Google[5].  La explicación del primero de estos agentes ya nos ofrece la narración del segundo y su contexto. La gran empresa enfocada a Internet, ha sido capaz de una expansión como nunca antes había logrado empresas de un sector “emergente”. Los denominados ” Grandes de Internet[6], cuyo negocio principal o buena parte de este está vinculado directamente a servicios ofrecidos o vendidos a través de la red, consiguen manejar un conjunto de recursos financieros tales que se encuentran en posición de adquirir anualmente tanto compañías que arrancan en el sector como atacar a sectores menos directamente vinculados a su negocio como conglomerados mediáticos y editoriales[7] o productoras culturales.  Con ello, se colocan en el centro de difusión de la cultura global[8] con un escaso contrapeso por parte de las democracias y la ciudadanía.  El tercer agente y sujeto capaz de establecer influencia y condicionar su parte de la mutación que la red vive como parte de esta dinámica de contrapuestos es la propia ciudadanía, sus partes más concienciadas y los individuos capaces de establecer parámetros de cambio. No solo se trata de activismo o hactivismo, como se ha definido a la actividad legalmente límite con la que se encauza una contestación organizada. Las nuevas capacidades de organización y difusión de contenidos, ahora no ya tan limitadas por la propiedad de los medios entre sujetos activos, ha propiciado el establecimiento de redes contestatarias ciudadanas que emergen en situaciones concretas. Ejemplo paradigmático es la paralización de ACTA[9], el acuerdo multilateral contra la piratería[10], que supuestamente actuaba en defensa de la propiedad intelectual, pero que en cuyo texto real trataba de extender la censura y vigilancia en la red a escala global, entregada a agentes no electos. Precisamente será la filtración de su contenido lo que impida que gobiernos de países de Latinoamérica y Europa puedan asumir el costo de lo revelado hasta el momento y finalmente acabe con el abandono del proyecto[11].


Sociedad de la información e ideología dominante

           A la sociedad de la información en la concepción difundida, se corresponde una ideología implícita del pensamiento único[12], forma concreta del neoliberalismo económico, que bajo la terminología de una globalización unívoca[13] trata de imponer una serie de patrones y normas como formas derivadas del progreso tecnológico, asociando ideas y conceptos interesadamente, de manera que solo un análisis superficial, carente de crítica, sería capaz de no encontrar contradictorio. En este escenario, la tecnología y la gran expansión que la nueva cultura de la red global trae consigo son uno de los agentes principales del cambio social. Este será el elemento más atractivo de control y dirección de una sociedad, en palabras de Brzezinski, “cuya forma viene dada en el plano cultural, psicológico, social y económico por la influencia de la tecnología, más concretamente, la informática y las comunicaciones”[14].

           La asociación de posmodernidad y sociedad de la información es, desde este punto de vista, casi una vía automática. La coincidencia de la explosión y la penetración en la sociedad de las nuevas tecnologías y formas de comunicarse, o recibir información, se ha dado en un momento de auténtica debilidad entre los agentes de movilización social, la crisis ideológica, la carencia de referentes culturales y la falta de teorizaciones sobre un modelo social, al margen de la tentativa de  formateo intencional que el mundo de la empresa privada, en busca siempre de beneficios inmediatos por encima de cualquier otro objetivo, propaga desde el aluvión de información que propaga y controla[15] . Como veremos más adelante, ya no solo se trata de una parrilla televisiva puesta al servicio de unos intereses y un modelo social “hegemónico“,entendido en términos gramscianos[16], sino de una dirección completa, a través de grandes conglomerados mediáticos cuyas identidades políticas se circunscriben a familias de intereses, a modo de conjuntos, pero cuyos patrones apenas difieren en matices, a veces necesarios para marcar diferencia aparente más que auténticamente a partir de una reflexión o teorización concreta[17].

          Este será uno de los conflictos recientes más claros, al derivar la libertad de expresión, principio básico de nuestras sociedades defendido como uno de los pilares de las democracias de nuestro tiempo, en libertad de expresión comercial ( Marcket mentality) en palabras de Matterland, al ser los únicos en poseer la capacidad de hacer llegar su mensaje, invadiendo todos los espacios públicos, confundiendo diversidad cultural con la multiplicidad de oferta comercial e identidad con afinidad a una marca[18]. Este mismo autor sostiene cómo sobre el paradigma tecnoinformacional pivota un proyecto geopolítico a gran escala, que no es otro que el del liberalismo clásico, remozado en su terminología con nuevos términos tecnológicos. Así asistimos a la implantación de una forma de ejercer el poder denominado “soft power” (poder blando) en el que el modelo democrático estadounidense y el libre mercado modelan la sociedad desde las fuentes de este nuevo poder, que pasan por el paulatino desmantelamiento del estado nación, pilar de las democracias occidentales, en pos de unas comunidades de consumidores vacías de contenido real y fundamentadas en un “modelo gerencial” de lo público, una “sociedad de peaje” privatizada[19].  La obsesión por la seguridad y el control será el otro pilar sobre el que se cimienta el modelo ideado y una de las claves para comprender las fuentes del conflicto social sobre el que basamos el presente trabajo.

          Así, la excusa tecnológica y la expansión de los mercados de la “era global” ha sido la explicación oportuna para ejercer un poder desde unos centros de decisión reales fuera del ámbito político[20] y por tanto ajeno a la esfera del control democrático.  Por otra parte, asistimos a una “auténtica guerra por el dominio de los recursos multimedia y de las autopistas de la información”[21]. La criminalización de los medios independientes de distribución culturales, precisamente en unos tiempos en los que la precarización laboral impediría cada vez en mayor medida el acceso a los medios con los cauces, en muchos casos obsoletos, de venta y disfrute será una de las líneas de fractura de este ejercicio de dominio cultural. El impulso al consumo mientras los cauces legalmente reconocidos para ello adolecen de una obsolescencia absoluta, terminara por fortalecer la idea de la gratuidad en la descarga de contenidos. Las diferentes etapas de este recorrido, comenzando con la música y terminando por el cine y la literatura, demuestra la recurrente falta de una visión adaptada por parte de los antiguos poseedores de estos medios, mientras que otras ideas más adecuadas al consumo en red se hacen hueco, como el de la venta de eBooks (libro electrónico) por parte de Amazon o la difusión de series y cine con Netflix, por poner ejemplos de referencia.   

          El ejercicio del poder durante las crisis, en el sentido clásico del análisis del sistema capitalista, son el medio de coacción perfecto para una sociedad perpleja, que ante una situación excepcional tolera sin cuestionamiento el avance de ideas arrogadas de una excepcionalidad no necesariamente enlazadas con la situación planteada y que ni siquiera son una solución real a esta. La doctrina de la Escuela de Chicago, buscará la situación excepcional en la guerra y el terror como el aderezo adecuado a la crisis económica, producto de la aplicación dogmática de su política económica, para poder ejercitar sin respuesta su ortodoxia doctrinal[22]

          En resumen, el ejercicio de un poder económico fuera de control democrático y subalterno del gran conglomerado de los gigantes de la nueva economía[23] junto con la gestión interesada de la crisis, la criminalización desproporcionada del delito sobre la “propiedad intelectual” y la obsesión por la seguridad, devenida a vigilancia sistemática y global junto con la administración del terror, entendido como un permanente estado de excepcionalidad alimentado por un enemigo oportunamente recurrente, conforman los cuatro pilares fundamentales sobre los que se cimienta la sociedad de entresiglos y las bases sobre las que debemos analizar cómo se desarrolla Internet desde sus orígenes hasta nuestros días. 

Nuevo modelo de empresa, nueva respuesta y organización ciudadana

           A lo largo de todo el presente bloque reconoceremos las pautas y agentes que han posibilitado la expansión de un nuevo modelo económico. O la forma remozada del modelo preexistente bajo unos patrones ajustados a un formato empresarial distinto a los modos acostumbrados de empresa y su capitalización bursátil, que irrumpiera con fuerza en última década del siglo pasada con los valores del NASDAQ de Nueva York como referencia internacional y que vino a denominarse  “nueva economía”. Como análisis subsiguiente a esta expansión empresarial deberemos rastrear su repercusión en los medios de comunicación tradicionales y la propia reconversión de estos a formas adaptadas a los diferentes modos de estas empresas. De este análisis, partiremos para analizar otros dos elementos, siguiendo la idea de Don Tapscott y Antony Willians, al hacer referencia a la obsolescencia actual de todas las reglas que han presidido la forma actual de organización del trabajo y como resultan contraproducentes para la sociedad actual dos grandes pilares de la empresa capitalista de la edad contemporánea: la jerarquía y la protección de la propiedad intelectual[24].

     Efectivamente, en estos dos terrenos veremos como las respuestas han sido diferenciadas dependiendo de qué agentes, de los que describimos desde el comienzo como pioneros de internet, actúen en cada ocasión. Por un lado, tenemos el modelo de empresa distribuida, en los que la inmediatez y la horizontalidad, en cuanto a los niveles de mando, la dotan de mayor eficacia, pero que frente a la creatividad y la propiedad intelectual presentan una visión ambivalente, ya que mientras que algunas corporaciones ,caso Microsoft, pretende tutelar y mantener el monopolio de todo el proceso y la propiedad de los resultados a comercializar; otras, como Google, potencian la investigación libre de sus propios empleados y promocionan elementos de colaboración para sacar productos al mercado a los que adaptarse y mantener la ventaja competitiva de la que lucrarse[25]

      En el otro extremo, los usuarios independientes, programadores y teóricos del software libre, promueven unas formas colaborativas de creación, sin ánimo de lucro, o posibilitando el negocio en la asistencia o soporte más que en la propiedad intelectual[26], con iniciativas que transcienden el terreno informático para extenderse, mediante el uso de licencias como las de CopyLeft[27] o Creative Commons[28], como ejemplos masc representativos a cualquier forma de difusión cultural. En este terreno, sobre todo en lo que a la música respecta, formas al margen de las legislaciones sobre la propiedad intelectual también han prosperado, bajo el estigma interesado de “piratería”, como formas de compartir información, las más de las veces sin ánimo alguno de lucro por parte de los desarrolladores del software concreto. En este sentido resultaría interesante ver cómo aplicaciones que se han enfrentado a los tribunales han sido luego absorbidas y reconvertidas en negocio, como ha sido el caso de la pionera Napster[29].  Mientras tanto, otras redes y páginas de enlaces desde  Audiogalaxy a The Pirate Bay[30] han servido de base a toda una cultura underground que  se ha gestado precisamente en respuesta, en muchos casos a él obcecado uso de licencias de software abusivas, en contraste con modelos de negocio abiertos en total consonancia con esta cultura, como podría ser el caso de Spotify[31], software que nos permite escuchar gratuitamente cualquier canción de forma completamente legal, permitiendo al usuario final elegir entre un modelo de suscripción con acceso completo o un modelo con ciertos límites en la gestión y uso, con publicidad pero que permite el acceso a toda la biblioteca de medios. 

           Tanto el modelo de empresa basado en el paradigma de las grandes corporaciones de Internet, de las que buena parte de su negocio inicial fuera la red o servicios y productos informáticos, como el modelo de hacktivista, sea desde el activismo legal, que lucha y se organiza por derechos ciudadanos y sobre todo contra las restricciones de los derechos de autoría, o desde una actitud activa que bordea la legalidad de diversos estados, no se circunscribe a modelos cerrados[32].

          El debate permanente entre tendencias de los activistas de Internet no es ajeno al modo en el que estos se producen entre otros movimientos sociales de carácter democrático y tendencias posibilistas, como por ejemplo la inclusión de la posibilidad de visualizar contenidos con DRM ( un sistema restrictivo  de gestión con copyright) por parte de la Fundación Mozilla[33] en su  producto estrella,  el navegador Firefox, que desataría una serie de furibundas respuestas a lo largo de 2014 entre asociaciones[34] y destacados miembros de la comunidad identificada con el Software Libre, como el caso de Cory Doctorow[35], que veían en ello una claudicación frente a una red restrictiva. 

     Por su parte, la gran empresa de Internet, jugará una posición ambivalente respecto a los gobiernos y las comunidades de usuarios. Tras el descalabro de Nokia, al negarse a liberar el código de su sistema operativo Symbian para que una comunidad de desarrolladores pudieran mejorarlo, Google tomaría nota y permitiría el desarrollo del sistema operativo Android, precisamente como respuesta al ecosistema de software cerrado de Apple, su gran competidor[36]. Lo cierto es que en origen, sus fuentes de negocio principales eran diferentes y a la gran G, lo que más parecía interesarle era que muchos dispositivos visualizaran la publicidad que integraba su sistema y por ello no había empacho alguno en liberar su código fuente[37]. Para comprender el alcance de su apuesta respecto al software libre tan solo tenemos que acudir a su respuesta ante bloqueadores de anuncios o el desarrollo de líneas paralelas de Android sin integrar las aplicaciones de Google como el caso de CyanogenMod[38], para ubicar a estas empresas más allá de su imagen corporativa, ampliamente trabajada. Otro momento clave será el de las revelaciones a propósito del espionaje masivo de usuarios, principalmente por parte de Estados Unidos y sus aliados cercanos.  La colaboración absoluta de estas compañías[39], en su mayor parte entidades de derecho radicadas en suelo estadounidense, no deja de situarnos en la línea de otra de las claves de nuestra investigación y nos permite ubicar perfectamente qué lugar ocupa cada uno de estos agentes más allá de sus declaraciones de intenciones. 

2.2 Internet y la Nueva Economía

          La denominada Nueva Economía, en términos estrictos, no se circunscribe a las empresas tecnológicas o ligadas a Internet propiamente, sino que describiría a todas las que por un lado integran las nuevas herramientas de gestión y por otro siguen el modelo empresarial de estas. De cualquier modo, se trata de un modelo que se está difundiendo rápidamente a escala mundial. No nos es ajeno que a pesar de los elementos individuales o colectivos que han desarrollado las bases de buena parte del Internet actual, la innovación tecnológica se ha dirigido esencialmente al mercado. Ninguna empresa o estado, ha buscado el desarrollo de la tecnología por si misma o para el aumento de la productividad en beneficio de la humanidad.  Actúan inmersas en un contexto histórico concreto, que fija una serie de reglas, las del Capitalismo Informacional[40], en palabras de Castells. Serán la rentabilidad y el aumento del valor de sus acciones los principales factores que motivarán los movimientos de estas empresas. Las instituciones políticas, moldeadas en su mayor parte de un “pragmatismo neoliberal”, base de la “sociedad de mercado”, en la que el soft power (poder blando) convierten la información en una forma de poder[41] . En manos de la “ingeniería del consenso”, capaz de aislar las opiniones incluso mayoritarias tras un aluvión de informaciones capaces de “crear”  estados de opinión contrapuestos no solo al interés general sino incluso en función a intereses concretos que objetivamente no serían refrendados si fueran puestos bajo un  análisis honesto y ajustado a la realidad.

           La receta económica concreta con la que se dirige esta nueva economía es, por otra parte, todo un clásico del liberalismo: la reducción de los costes de producción, donde la mano de obra es siempre uno de los primeros elementos, sobre todo en un momento de escasa organización y respuesta, aumentar la productividad, ampliar el mercado y acelerar la rotación de capital. En este contexto, el nuevo paradigma tecnológico solamente supondrá un entorno diferente del de las sociedades industriales precedentes, muchos de cuyos elementos no han dejado de existir ante el advenimiento de las nuevas formas de organización empresarial , como veremos, aunque si son presa, bajo las nociones de mercado bursátil y financiero actual, de la voracidad de empresas con capitalizaciones de dimensión hasta hace poco insospechada, dado su a veces escaso vínculo con la “economía real”[42].

           Si complicada es la supervivencia de modelos de producción donde la capitalización se realizaba con un objetivo concreto, menos halagüeña es la perspectiva del empleo en este nuevo paradigma. Incluso la nueva élite de trabajadores de las grandes corporaciones tecnológicas de red y mediáticas, están sujetos a la misma contradicción  entre capital y trabajo, radicalmente acentuada ante la mejora, cada vez mayor, de la productividad del trabajo[43], completamente absorbida en beneficio de la empresa, bajo la tensión de la reconversión permanente, con empleos a corto plazo, de rápida rotación, que bajo la justificación de la competitividad toma los métodos de coacción empresarial entre un “mercado laboral”, (concepto que asimila a la población trabajadora como mercancía) cada vez más alejado de asideros indentitarios, organización efectiva o capacidad de respuesta.

Mercados volátiles y productividad

           Por otro lado, las reglas de la producción continua, del nuevo positivismo económico con su fe en el crecimiento constante, arrastra a la producción hacia una cultura de la novedad permanente[44], y la obsolescencia programada de la producción[45], que ya al salir al mercado tienen relevo previsto en los diseños de planificación empresarial. Todo ello bendecido desde el nuevo “Pret a penser[46] del nuevo paradigma de la empresa-red descentralizada y autónoma, que opera casi de forma directa con el consumidor con el modelo B2C (Bussines to consumer), al que incluso las empresas automovilísticas se están adaptando, condicionando la estabilidad de las plantillas de las subcontratas de piezas específicas. Esta volatilidad, llevada a todas las escalas, está suponiendo un cambio en las relaciones laborales y el modelo empresarial traído desde la óptica concreta de la doctrina económica del neoliberalismo, en la que el peso bursátil de las empresas adquiere preponderancia sobre la producción concreta, llevando a las cifras de resultados a ser más fruto de entornos especulativos que ligados a la producción real. Una de las consecuencias de mayor calado en este sentido será el de las aceleradas fusiones y absorciones de empresas dentro del entorno bursátil sobre bases insospechadas, como el caso, antes citado, de la adquisición de Time-Warner, uno de los grandes conglomerados mediáticos de EEUU y primero a escala mundial, por parte del proveedor de servicios de Internet AOL (América Online) con una capitalización bursátil sobredimensionada sobre la base de la gran burbuja de las empresas del NASDAQ (indicador bursátil de Nueva York sobre las empresas del sector tecnológico) de principios de este siglo, respecto a la capacidad efectiva de la segunda[47]. De este modo, empresas cuyo basamento está más fijado en la capitalización bursátil que sobre la economía productiva, comenzarán a destacar y medrar con empuje en esta nueva economía. Su paralelo en otros sectores será solo cuestión de tiempo.

           Este proceso de fusiones-adquisiciones, por encima de la inversión o innovación efectiva, empujará pronto a un complejo proceso de uniones a gran escala, como la adquisición de NBC por parte de Microsoft, creando el conglomerado MSNBC, o la unión en Europa de Viviendi, Universal y Canal+ (Francia en concreto).

            De este modo, vemos como la “nueva economía”, se sustenta sobre el entramado de una doctrina que impulsa la óptica de una sola forma de organización social posible, asociada a la ley del mercado y el proceso de globalización[48] y una tremenda candidez positivista en cuanto a la fe en el progreso tecnológico como posibilitador de cambios por sí mismo. Como veremos más adelante, el férreo control de los derechos de propiedad intelectual será la gran batalla de esta época, dado que su control, una vez fijadas las reglas del pensamiento único, en palabras de Ramonet, es la clave del control de la riqueza. Será por ello por lo que el marco legal respecto a lo que se denomina piratería entrará en conflicto permanente con los movimientos de libertad, en un proceso de expropiación comercial de la cultura[49].

           En lo que respecta al positivismo tecnológico, como motor y salida constante de la crisis mundial, tema casi recurrente en el sistema mundial actual[50] , podría analizarse en los términos que propone Wallernstein, como salida hacia adelante que pospone el proceso contradictorio de la propia estructura fundamental del sistema, cuya tensión entre direcciones opuestas socava su propio futuro. La expansión ilimitada parece ser el medio de recreación de la estructura de privilegio desigualitario, que siempre ha encajado hasta ahora con el esquema clásico de Kondratieff, lo que no quiere decir ni que este tenga carácter de regla ni que nos sirva de prospectiva futura sino más bien como forma de análisis de las circunstancias económicas de los periodos anteriores. Las sucesivas llamadas a los finales de ciclos críticos no tendrán bajo esta perspectiva mayor valor que el de expresiones de deseo o intentos de condicionar opiniones bajo una hegemonía política y mediática que silencia por la vía de los hechos cualquier expresión de alternativa.

Una crisis dirigida

           En este contexto, la profunda crisis económica con la que concluye la primera década del siglo no sirve para reorganizar un esquema doctrinario que ahondaba en ésta sin ofrecer una salida viable a las sociedades. Por contra, las recetas derivadas de los organismos responsables principales de la difusión de esta doctrina, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y en el caso europeo la Comisión Europea o el Banco Central Europeo han aprovechado la crisis  como excusa para acelerar el proceso de enajenación global de bienes, recursos y servicios. En palabras de Eduardo A. Vizer, “la globalización, pretende la reconversión todas las sociedades nacionales (económica, política e institucional)”. “Las fuerzas hegemónicas pretende instaurar un sistema mundial exclusivamente bajo la metáfora instrumental (lógica de la máquina y también lógica de la eficiencia económica)”[51]. Así, la crisis económica ha servido a una élite empresarial que cada vez acumula más poder (en forma de lobby o de forma directa) para profundizar en el modelo social y económico de un neoliberalismo que no encuentra respuesta efectiva en el plano democrático. Armand Matterlart, lo explica de forma contundente al afirmar que “ el paradigma tecnoinformacional se ha convertido en el pivote de un proyecto geopolítico cuya función es garantizar la reordenación neoeconómica del planeta en torno a los valores de la democracia de mercado y en un mundo unipolar[52].

          La fuerza de irrupción del modelo, dejará a la ciudadanía, como trabajador individualizado y precarizado, en permanente reconversión y competencia, bajo la amenaza de la exclusión social, en un estado de perplejidad permanente. Todas las certezas que la democracia de corte occidental ofrecía, bajo el paradigma del estado del bienestar, han sido conculcadas de forma abrupta, bajo la excusa de la crisis. Un asalto completo a tres de los pilares básicos del entredicho “estado del bienestar”, el empleo (precarizado), las libertades públicas (controladas) y el espacio cívico (privatizado)[53]. Se nos presenta un “futuro enfermo”[54]   en el que las respuestas no son en ningún aspecto hegemónicas y lo más parecido a una extensión social global no puede ser una red como Facebook ni la “auidienciación” que ofrecen los medios de comunicación actuales, con usuarios muy activos pero limitados y circunscritos al esquema cerrado de la tecnología ofrecida. El proceso de reconstrucción de identidades resulta algo segmentado pero no es patrimonio de fundamentalismos ni nacionalismos trasnochados, también existe un ámbito global de respuesta que comienza a tomar conciencia de su peso, que se informa al margen de los medios tradicionales y comienza a organizarse mediante redes de base.

          Los tiempos históricos no beben de la inmediatez acelerada en la que está sumida nuestra sociedad. La organización de un contrapoder surge de forma paulatina, en forma de agregación de nodos locales y luchas concretas. La resistencia al pensamiento único, al poder unívoco, viene tanto por parte de colectivos clásico, activismos, sindicatos, organizaciones políticas alternativas al sistema, como por parte de formas nuevas que convergen en un proceso en el que la participación es la clave. A lo largo de los años 90 del pasado siglo, movimientos como el Foro social Mundial, ATTAC o el encuentro mundial de organizaciones frente al neoliberalismo, auspiciado por la guerrilla pacífica del EZLN, formaron las bases de una red internacional de respuesta[55]. El tránsito del clicktivismo (activismo de sofá a golpe de ratón) a un activismo real ha necesitado de un asentamiento completo de la doctrina neoliberal y de una profunda crisis económica en la que por primera vez desde el final de la segunda guerra mundial, tener empleo no es sinónimo de no vivir bajo el umbral de la pobreza[56].

2.3 Sistema mundial, producción y mercados

           Como apuntábamos, las fusiones y la sobredimensión bursátil serán dos de las claves de la nueva empresa. Bajo el nuevo paradigma tecnológico se origina una forma diferente de organización sistémica, en la que el conocimiento y la información tendrán preeminencia, condicionando una forma de organización distinta, en red, de la mano de la revolución de la tecnología de la información.

            Uno de los primeros indicadores del progreso económico, acudiendo a análisis económicos clásicos, será el de la productividad. Su aumento y su repercusión. Todos los análisis a los que se pueden acudir al respecto, asumen que a lo largo de siglo pasado, la productividad por trabajador ha ido en aumento, duplicándose en la producción no agrícola según el estudio para Norteamérica de Robert Solow. Este aumento en la productividad del trabajo ha sido una constante en las economías desarrolladas a lo largo de todo el siglo XX[57], y a pesar de los periodos críticos, ha sido uno de los principales factores de acumulación de la empresa productiva en occidente[58]. Sin embargo, este aumento no ha repercutido en los salarios ni la capacidad adquisitiva de los que trabajan sino que ha ido directamente a la cuenta de resultados empresariales. De hecho el empobrecimiento de la población y el empeoramiento de las condiciones de vida en general, y particularmente en España[59] han ido aumentando sus cifras.  Por otra parte, aunque el proceso fabril siga sacando provecho de la mano de obra masiva en la fabricación de ciertos productos, como sucede especialmente en China, la realidad de una sociedad mecanizada en la que el sector secundario reposa en procesos industriales se va imponiendo.  Así el debate sobre la naturaleza del trabajo, su reparto y la reorientación de este en la nueva ha tenido un papel secundario, cuando debería haber sido la base de todo el proceso de cambios[60]. La respuesta oficial de organismos, gobiernos y gran empresa a este empobrecimiento paulatino, ha sido la elusión consciente del problema, la frivolización e incluso una respuesta agresiva. El espejismo de la clase media se enfrenta cada vez más a una devaluación a gran escala del trabajo asalariado[61].  El empobrecimiento de la masa laboral junto con la expansión de un crédito desligado de la economía real adquirirá la fuerza ideal para desembocar en una de las crisis más profundas de la edad contemporánea. 

           Por otra parte, el comercio internacional, al socaire de la globalización económica y las propias posibilidades de interconexión y comunicación entre empresas, que siguen representando la mayor parte del consumo internacional, muy por encima del de los consumidores particulares, ha crecido exponencialmente, en mayor medida incluso que la producción. Las directrices de la OMC, que finalmente representaban la mayor parte de los países desarrollados, implicarían que permanecer fuera de estas significaba permanecer al margen del comercio mundial. Esto implica la imposibilidad de modelos proteccionistas del tipo “sustitución de importaciones”, que tantos países adoptaran en el pasado para proteger sus mercados y potenciar la producción interna. Adoptar el modelo económico liberal se convertirá en condición casi irrenunciable de todas las economías nacionales, integradas en el sistema mundial que posibilita, en el proceso, el modelo expansionista de los que parten con ventaja. Como ya hemos visto, un solo sistema, con su óptica única y excluyente se impone como modelo económico y social. 

            Otro de los pilares de este periodo nuevo del sistema mundial es la forma en la que los mercados financieros se organizan. Por primera vez en la historia, los mercados financieros se han integrado por la vía de los hechos. Aunque existan diversas bolsas de valores los mercados funcionan a escala global de forma continua las 24 horas del día. Incluso se planteado por organismos como el FMI un proyecto de fusión de bolsas que integraría las de Nueva York, Frankfurt, Londres y la de Tokio, en una suerte de NASDAQ global y continuo. Los diversos mercados, juegan con ahorros e inversiones en tiempo real, con la capacidad de desplazar ingentes sumas de capital de forma casi instantánea. Las transacciones internacionales a gran escala han sido el otro gran factor en crecimiento y al igual que el comercio, presenta un gran desfase frente al del PIB de los países, siendo muy superior en todos los casos[62]. Esta sobredimensión lleva implícito la posibilidad de colapso, al estar cada vez más distante de un sustento productivo real. La propia naturaleza de los nuevos productos que se ofrecen, con la especial importancia que los valores sintéticos, conglomerados de acciones, bonos, opciones, moneda y materias primas de diversos países, dan sentido a esta volatilidad de los mercados. Una situación que ni siquiera la crisis declarada a partir de 2008 ha podido acotar. Tan solo los productos financieros cercanos a la burbuja inmobiliaria mundial han sido restringidos mientras el proceso especulativo sobre otros bienes, materias primas y productos de consumo como el cereal o el café incluidos.  

           La rotación de la propiedad de las acciones en EEUU ya a finales de los noventa era casi del 100%, es decir, que prácticamente la totalidad de los propietarios de títulos supuestamente los vendían en menos de un año. Todo este proceso, hace cada vez más apetecible la especulación sobe la inversión productiva, potenciando la inestabilidad de los mercados, sujetos a interpretaciones cada vez más “sutiles” como las de las agencias de calificación de riesgo, cuyos informes pueden llevar a movilizar capitales hasta precipitar procesos críticos a escala global. Son estos elementos de confianza, y no la vinculación productiva real, los que hacen que una empresa atraiga inversores, es decir, el juicio de valor del mercado financiero es el que realmente termina por condicionar el valor de las acciones de una empresa. El caso Amazon[63] es un ejemplo claro de esto. El valor de las acciones de esta página de venta por Internet era en 1999 más de 25.000 millones de dólares, cantidad que duplicaba el valor total de la bolsa rusa, hecho nada despreciable para una empresa que aún no había arrojado beneficios ni lo haría en los dos años siguientes. Ahora mismo, en virtud en gran medida de esa gran capitalización, la empresa es una de las grandes de Internet y no solo su venta directa desde su tienda, sino su librería o sus servidores cuyo tiempo puede alquilarse se encuentran encabezando sus respectivos sectores. 

            A pesar de esta enumeración de factores y su palpable inestabilidad, las recetas doctrinarias de los grandes agentes de la globalización, FMI y Banco Mundial,  no hicieron más que potenciar este esquema en las zonas geográficas donde las sucesivas crisis acontecían y los gobiernos se veían abocados a pedir ayuda, que llegaba de la mano de la aplicación de las recomendaciones, imposiciones por la vía de los hechos, emanadas masivamente por economistas de la escuela neoclásica ortodoxa de la Universidad de Chicago, Harvard o el MIT. De todo este proceso, El FMI, a principios del presente siglo, gestionaba y asesoraba políticas de “ajuste” en más de ochenta países del mundo, lo que significaba, en definitiva, que se encontraban bajo la tutela y protectorado del organismo en cuestión; lo que en última instancia, como señala Castells, supone estar bajo las directrices del Departamento del Tesoro de Estados Unidos[64].

            Europa no será una región marginada en el proceso sino que por contra, desde la propia unión europea se potenciará el mismo proceso de integración de mercados entre sus miembros, bajo un proceso de convergencia ideológica sin precedentes, que llevaría a la eurocámara a la aprobación de los tratados de Maastricht, que en 1999 supondría la efectiva unión económica y la progresiva apertura de mercados, no solo dentro de la unión, sino al exterior, con la promesa implícita de abandonar sectores enteros protegidos hasta entonces[65]. Este tratado, junto con la puesta en marcha de la moneda única y el Banco Central Europeo será una de las bases sobre las que profundice el proceso en el que la rentabilidad y la competitividad serán los motores de una economía globalizada[66]. Un proceso que culminará en una recesión y una quiebra del sistema del bienestar de la zona.  Las denominadas “políticas de ajuste” acabarán con los marcos regulatorios nacionales y buscarán un ensanchamiento de los márgenes de ganancia en todos los sectores[67]

            En definitiva, todo este periodo de fines del siglo XX y todo lo que llevamos del presente, ha estado dirigido por el auge de lo que Ramonet denominara Pensamiento único, que ha supuesto la dominación ideológica del neoliberalismo, o neoconservadores en los Estados Unidos, que iniciaran su andadura en los ochenta con las políticas del tándem Thatcher-Reagan, con los patrones doctrinales de desregulación económica y social, privatización de todos los servicios estatales y apertura de todos los mercados a la “libre competencia”[68]. Esta receta ha llevado al triunfo de los mercados sobre los gobiernos, en una confluencia de intereses corporativos, de clase o grupo (rastrear a ciertos comisarios o altos cargos en sus posteriores funciones “privadas” sería ejercicio para toda una tesis), pero siempre en una sola dirección, que han cedido toda su soberanía, su capacidad efectiva de actuación en los mercados. La Nueva Economía, con sus formas y modelos empresariales, ha encontrado en camino expedito para medrar[69].

2.4 Modelos de empresa de la Nueva Economía

           Como hemos visto en el caso Amazon y se ha apuntado en el capítulo 2.1 el modelo de empresa que inaugura esta nueva economía, sobre todo en sus ejemplos dedicados al comercio electrónico o que se mueven en los terrenos de lo virtual, dista mucho del esquema productivo que nos esperaríamos en un análisis clásico. Los cambios en el horizonte del mercado internacional, cada vez más integrado, bajo las pautas del liberalismo económico, el impulso de diversas instituciones internacionales y estatales en sentido único, la expansión de las nuevas tecnologías a cada vez más ámbitos, han llevado a un modelo productivo tan diferente del fordismo como del toyotismo, en el terreno de la creación de productos de consumo, como veremos, introduciendo elementos de flexibilidad en todas las escalas del proceso de producción.

           El formato “Kan-ban” (justo a tiempo)[70] de adquisición de suministros, que prácticamente suprime el inventariado de almacenaje, condiciona a las empresas auxiliares a una mayor inestabilidad, dada su dependencia de una “central” solo vinculada por un contrato. La imposición de este modelo de empresa-red, supone una sincronización completa entre producción y comercialización. El neologismo “glocalize” define a la perfección este modelo de circulación y producción[71] . La parte más cruda de esta forma de organización es la del poder que las centrales que controlan el producto ejercen sobre unos productores que no tienen capacidad ninguna de influencia respecto a las empresas a las que sirven. En este contexto de fuerte explotación, en el que las condiciones laborales y la presión por producir con mayores márgenes (adelgazando la parte débil de la cadena como es la mano de obra), la divisoria de clases se establece a escala multinacional, correspondiendo el papel de “ajuste competitivo”, a la coacción empresarial, a las ubicaciones con mano de obra masiva fuera, en principio alejadas de los lugares de gran consumo. De nuevo asistimos a uno de los puntos claves de la denominada Nueva Economía, como es que los grandes centros de decisión se ubican fuera del ámbito de la política y no pueden ser intervenidos desde los gobiernos locales. No solo se trata del poder de la gran empresa, sino también de los organismos (FMI, BM, BCE,) enfocados en una ideología de mercado en la que no hay lugar para exigencias en materias de derechos sociales[72] .

           El control de los medios financieros y tecnológicos se convierten en la nueva base de la empresa red, como veremos, por encima incluso del proceso mismo de fabricación del producto final. La deslocalización no es un fenómeno nuevo, de hecho es una de las características básicas del modelo toyotista, pero en este caso, las nuevas formas de organización en red, distribuye y controla prácticamente en tiempo real toda la producción, reduciendo drásticamente los costes. Diversas tipologías de empresas están confluyendo hacia el modelo de empresa red, que emplea los vínculos horizontales, la colaboración o distribución productiva y la tecnificación y comunicación en tiempo real. Así encontraremos ejemplos no solo de las más tecnificadas sino como otros sectores como los de la construcción o el textil que han asumido estos principios productivos.

           El cambio principal fue llevado a cabo desde la década de los noventa del pasado siglo en lo que se definió en su momento como “producción escueta[73], basada fundamentalmente en el ahorro de mano de obra mediante la combinación precisa del control informatizado del trabajador, subcontratación de este y reducción de la producción. Ejemplos como los de la ATT en EEUU, o la propia Telefónica de España desde que iniciara su sendero privatizado, son casos muy esclarecedores. En este segundo ejemplo, que nos afecta localmente, solo tenemos que recordar el caso de los trabajadores de Sintel o las masivas prejubilaciones para sustituir trabajadores propios por subcontratas con iguales funciones. Ahora mismo, Telefónica, subcontrata prácticamente todos sus servicios, en un modelo que incluso resulta redundante tanto en tiendas comercializadoras como en empresas instaladoras, con la idea precisamente de mantener una variedad a la baja que repercute en lo que ha venido a definirse en el ámbito laboral como empresas “cárnicas[74], dedicadas a prestar servicios en exclusiva a grandes empresas con empleo precario (jornadas supuestamente de menos de 8 horas con salarios al mínimo legal) de jóvenes recién titulados.

           La contribución de la tecnología y el impacto de Internet en términos expresados en PIB, nos traerá unas cifras exponenciales, sobre todo teniendo en cuenta el momento crítico de la segunda década del siglo. Sin embargo estas cifras no significan que se produzca una transferencia en empleo[75]. El aumento de la productividad atribuible a la implantación del desarrollo tecnológico ha supuesto una transferencia en la acumulación de capital, mientras se continuaba la tendencia de adelgazamiento laboral[76]. Este panorama abunda en la interpretación acerca de la forma en la que se está gestionando esta nueva economía, cuya eficiencia es puesta en entredicho cuando se humanizan las cifras y los resultados[77]. En España, coincidiendo con el periodo de mayor ahondamiento en las cifras del paro y el empeoramiento generalizado de las condiciones de vida de sus habitantes[78], se alcanzarán cifras de impacto directo de Internet del 4% del PIB en 2009 y un aumento del 14% anual, lo que pone de manifiesto el desfase entre una economía en movimiento y una realidad social en proceso de pauperización paulatina y decrecimiento de sus capas medias[79]

De la deslocalización a la “compañía hueca”

            La manifestación extrema de esta nueva forma de entender la producción será la denominada “compañía hueca”, como empresa especializada en la intermediación entre financiación, la producción y las ventas al mercado. Esta será otra de las características de muchas firmas de prestigio, sobre todo en marcas de dispositivos electrónicos, que utilizan a las denominadas marcas blancas como fábricas propias para vender el mismo producto a sobre costo al colocarles el identificador propio, como hará HP con marcas como ASUS o COMPAQ, o IBM con Lenovo, en principio (la historia de estas dos últimas merecería un análisis aparte). El modelo cundirá entre ciertos centros de prestigio que otorgarán su marca en occidente de un producto generalmente producido en China. Hasta la primera década del siglo XXI, donde la concentración empresarial “depuró” buena parte de la variedad de marcas, resultaba común encontrar el mismo producto comercializado por diversas marcas con precios también muy diferentes.

             La estructura de red también ha traído una nueva forma de integración de mercados, en los que no es la gran transnacional del esquema clásico al que todos acudimos, que se ubica en una región de destino y comienza a producir, la que prima. La estructura en red, ofrece un vínculo concreto de pequeñas y medianas empresas de la zona, con sus propios procesos internos, respecto a una matriz con la que suele mantener una exclusiva de producción. En este aspecto la red de empresas es una forma sutil de penetración en mercados locales y viene a suponer el reverso del modelo antes expuesto de producción fabril de la gran empresa, dado que se orienta a penetrar estos mercados locales con el producto de esta gran empresa, no solo ya desde el modelo franquiciado sino permitiendo la coexistencia de una comercialización propia. En realidad es una forma sutil de llegar a mercados de más difícil acceso mediante la alianza local y la comunicación permanente y asimismo sacar provecho de ayudas públicas y exenciones en diversos aspectos[80]. En el terreno tecnológico, se identifica en muchos aspectos con el denominado “Parther Local”, en forma de aliado en la extensión de la gran empresa en ubicaciones en las que esta no ha proyectado su organización por diversos motivos.  

          Por otra parte, son estas redes de empresas las encargadas de innovar y adaptarse, sin excluir financiación pública o investigación por parte de universidades de los diversos estados, mediante proyectos de I+D, a diferentes escalas, que finalmente revierten en la organización en su conjunto. La unidad operativa actual es el proyecto empresarial no las empresas concretas o las agrupaciones de estas, organizada de forma horizontal en forma de red dinámica descentralizada, adaptada al cambio dado que la supresión de partes concretas de esta se pueden realizar sin costo ni dilación alguna.

           Entre los ejemplos que podemos emplear para identificar empresas-red, el caso de Cisco Systems[81] es uno de los más destacados. Empresa ubicada en San José, California, Cisco es la proveedora principal de todos los equipos conmutadores, concentradores y direccionadores (Switches, Hubs y Routers) necesarios para la arquitectura de redes en todas las escalas. Sus equipos forman parte de la principal infraestructura de red, con una cuota del 80%, hasta el punto que obtener el certificado de especialista en redes CISCO, CCNA (Cisco Certified Network Associate) es una de las bases de cualquier técnico de sistemas informáticos, por encima incluso de otras titulaciones concretas[82]. La empresa fue creada en 1985 por dos profesores de la universidad de Standford, con la aportación inicial del 2 millones de dólares por parte de un financiero de capital riesgo. En 1986, lanzaría su primer producto, consiguiendo unos ingresos anuales de 69 millones de dólares, comenzando a cotizar en bolsa en 1990. Para el año 1999 sus beneficios ascendían a 12.200 millones de dólares. Entre el año 1995 y 1999 su valor bursátil había aumentado un 2.356%, alcanzando un valor de 222.000 millones de dólares y convirtiéndose ya en la quinta mayor del mundo, unas cuatro veces el valor del gigante industrial General Motors en ese momento[83]. Las claves de este éxito[84], están tanto en la oportunidad del momento, cuando toda la infraestructura ya había sido diseñada para funcionar en unos estándares y se encontraba en pleno proceso de expansión e instalación, como en la “audacia” comercial de la compañía, que comenzaría desde sus inicios una campaña de adquisiciones de empresas del sector y de inversión en I+D, pero sobre todo la subcontratación y el trabajo en red. Para ello, la imagen de empresa innovadora, competitiva y rentable, con un nuevo modelo empresarial, resultó ser prácticamente un valor más en cuanto a la atracción de inversores. La empresa, aplicaría el mismo modelo reticular de producción que aplicaba a sus clientes, con unos parámetros de gestión on-line que automatizaban buena parte del proceso de relación entre clientes, proveedores, socios y empelados. De hecho, en 1999, Cisco solo era propietaria directa de dos plantas de producción, de las treinta que fabricaban equipos para la compañía, empleando solo a 23.500 trabajadores, casi la mitad en su matriz de San José, entre ingenieros, investigadores y gestores. La práctica totalidad del negocio se realiza en la red, de forma on-line, con un sistema de pedidos diseñado para que el cliente disponga de múltiples opciones y donde solamente las grandes operaciones se realizan bajo seguimiento personal. Si se desea ese tipo de trato para otro tipo de compras supondrá un costo adicional por parte del cliente. Una vez realizado el pedido, el propio sistema encamina este a la red de proveedores, que envían directamente el producto al cliente.  En 1999, ya gestionaba la empresa el 83% de sus pedidos a través de la red, y al mitad de estos se transmitían a través de su red de subcontratistas, que las entregaban directamente. Analizando estos datos, nos encontramos con el más claro ejemplo de nueva empresa en red, una compañía que, dedicada a la manufactura de productos electrónicos, apenas fabrica hoy en día, sino que gestiona la información de una gran red comercial, tejida entorno a su Website (página central), desde donde gestiona prácticamente todo el proceso de su negocio. Otro de los grandes pilares del éxito tan contundente de Cisco, como ya apuntábamos, ha sido la generación de confianza entre sus inversores, auspiciada por sus cuentas de resultados y una política de alianzas con las compañías destacadas del sector, en la mayor parte de sus vertientes; desde proveedoras de servicios como US West o Alcatel, servidores con tecnología Intel, Hewlet Packard (HP) y software de Microsoft y otras integradoras de sistemas. Como hemos señalado, una precisa gestión reticular y una acertada política de alianzas, han hecho de esta compañía, que en principio no contaba ni con los recursos, conocimientos ni el tamaño para ser cabeza del sector, en uno de los grandes negocios de nuestro tiempo y en una presencia casi ubicua en el sector concreto de las infraestructuras de red.

          El ejemplo de Cisco, es uno de los más destacados por ser paradigma del modelo de nueva empresa red de nuestro tiempo, aunque otras compañías, ya habían ensayado el formato on-line, como Dell Computers(15), que en los noventa ya comenzó a destacar en el mercado de los ordenadores personales, con una página que permite personalizar el pedido de la máquina que pretendemos comprar en muchos elementos, partiendo de una base, para finalizar el pedido en un proceso libre de intervención por parte de la compañía. Al igual que la empresa anterior, Dell tendría un vertiginoso ascenso de su valor bursátil del 9.400% entre 1995 y 1999[85].

           Otras empresas del sector con mucha más trayectoria, como es el caso de Hewlet Packard[86], se adaptarían pronto a este modelo. Paralelamente a la venta diversa de equipos, desde sectores empresariales hasta el ámbito doméstico, HP organizaría un nuevo negocio mediante el que alquilaba potencial de sus servidores a través de la red, ofreciendo herramientas de venta on-line a sus clientes a cambio de un porcentaje de los beneficios. En un proceso paralelo, continuó aumentando la subcontratación de buena parte de la producción, sobre todo a compañías asiáticas, como Asus, sin dejar de lado la posibilidad de absorber a la competencia, como hiciera con COMPAQ, cuyas fábricas pasarían a ser fabricantes de ordenadores y otros productos de electrónica de consumo, aprovechando la experiencia de esta.

            Sin querer extendernos en las prácticas empresariales de estas nuevas compañías, en esencia bastante similares, podemos señalar como no solo el sector tecnológico se ha adaptado a este modelo. Cuando aseguramos que las prácticas de la nueva economía se suponen un patrón diferenciado en el sistema mundial es porque su modelo se ha extendido a otros sectores. Pronto otras empresas de sectores diversos hace uso de sistema reticular, desde el de la maquinaria agrícola, John Deree, el comercio de la alimentación,  o la fabricación automovilística, caso de Renault, pasando incluso por el pantanoso terreno de la educación, como más adelante comentaremos. Dado que finalmente son las cuentas de resultados y la valoración bursátil (factores cada vez más unidos y equiparados) los objetivos de las empresas, la extensión de este patrón continuará. La mayor empresa de construcción de edificios en San Francisco, WebCor, ha organizado la mayor parte de su labor de desarrollo a través de su página Web y los elementos subsecuentes de esta, con todo el software orientado al uso compartido disponible en la actualidad, (CAD, GIS etc.). Mediante la implementación de esa tecnología ha sido capaz de reducir a la mitad el tiempo de producción de un edificio, con un tercio del personal de gestión, limitando los costes en un 50%.

           Para terminar con un ejemplo más cercano, señalaremos cómo ZARA con 2001 almacenes en el mundo, en treinta y cinco países diferentes, se ha convertido en otro de los ejemplos de empresa gestionada con los patrones de la empresa red[87]. Cada compra que se realiza, es registrada en una gran base de datos general que comunica todos sus centros mediante informes semanales desde cada uno de estos a la central coruñesa, donde un equipo de 200 diseñadores procesa todos los patrones para fabricar ropa y los envían directamente por la red a todos los centros de producción. Con este sistema de comunicación electrónica y procesado de datos, ZARA ha conseguido reducir a dos semanas el tiempo necesario para rediseñar un producto y ubicarlos en sus centros de venta distribuidos por todo el mundo, desbancando a el modelo más parecido de red no informatizada del periodo anterior, como fuera Benetton, que concentró horizontalmente una serie de empresas del sector.

    En definitiva, al igual que el fordismo y en parte luego, el toyotismo, modificaron el esquema de producción industrial, la adaptación tecnológica de las compañías y el modelo aparejado a estas, al abrigo de la mundialización y la doctrina neoliberal, está propiciando un acelerado proceso de cambio de modelo no solo en las que desde el principio se dedicaron a la red o las denominadas nuevas tecnologías sino en todos los terrenos de la producción, trasladando cambios en los terrenos sociales y laborales. Unido a esto, el mundo financiero también vive un momento de expansión que lo ha llevado a adquirir un papel preponderante en muchos aspectos, con la capacidad de trastocar la “economía real” en mano de tendencias especulativas.

2.5 Una legalidad “removible” frente al monopolio

            La paulatina concentración empresarial y las prácticas monopolistas han sido uno de los elementos iniciales de diversas compañías tecnológicas, con casos como los de ATT, IBM o Microsoft, que nos han demostrado la ductilidad de la legislación cuando se trata de compañías de tanto peso y nos indican el camino descendente, desde la crudeza del primero hasta la práctica “nulidad” del tercero. La ambivalencia del proceso en el que mientras que los grandes sectores estatales, sobre todo en Europa, son privatizados, las mismas leyes sobre la concentración empresarial entran en conflicto con estos gigantes, obligando a salidas en ocasiones truculentas.

           Por otro lado la posición de dominio de ciertas compañías del sector a lo largo de la historia de Internet ha conseguido que sus procesos judiciales hayan sido resueltos de formas muy diferenciadas. La posición dominante de EEUU y la defensa de sus grandes compañías, empeñadas en campañas lobistas mediante las que apuntalar dicha defensa. Algunos escenarios demostraran claramente esta afirmación, como los casos en los que se negociara el gobierno de Internet, en las negociaciones de la UIT, ejemplos como los de la fiscalidad de empresas como Apple o Amazon, que por ejemplo en Europa buscan tributar en Irlanda para burlar los impuestos de cada país o como veremos, las situaciones más recientes de Google o Facebook, respecto a las noticias o el reconocimiento facial de sus usuarios. 

IBM cerrando el paso

            El primer gran caso contra prácticas monopolísticas sería el de IBM (International Business Machines Corp)[88], cuando en 1969 Lyndon B Johnson, iniciara un proceso contra una compañía acusada de prácticas restrictivas de la competencia, en un momento en el que controlaba las tres cuartas partes del mercado informático del país. El caso judicial duraría hasta 1983 y condicionaría parte de la política de la empresa desde aquel momento, acusada de constreñir, algo similar al posterior caso de Microsoft, el sistema operativo a la máquina (ligando software con hardware) de modo que limitaba la capacidad de la competencia, que prácticamente quedaba excluida.

            El ingente proceso de instrucción contra la compañía quedó finalmente abandonado, después de que una nueva administración republicana llegara al poder y defendiera la causa abierta por la entonces CEE, dos años más tarde,  después de un largo y azaroso itinerario, aunque, como hemos señalado, sería importante en tanto que restringiría ciertas tendencias empresariales que después tendría consecuencias inesperadas. Efectivamente, el focalizar buena parte de la demanda en caso específico del software de la máquina, posibilitaría que el desarrollo del PC fuera un elemento susceptible de ser clonado por el mercado asiático, de donde procedían, por otra parte, la mayoría de los componentes, dado que IBM no había desarrollado estos sino que los había ensamblado por medio de diversas fuentes baratas con el objeto de que el IBM-PC no fuera competencia efectiva a su mercado de servidores. Como el sistema operativo tampoco era un desarrollo propio sino un encargo a Microsoft, otra historia azarosa, la pronta aparición de PC compatibles, a los que esta última vendería licencias de su sistema operativo, popularizaría este modelo de ordenador doméstico a precio relativamente asequible.

Un mercado de telecomunicaciones sin competencia

           En 1972, Gerad Ford, sucesor de Nixon en la presidencia de EEUU, iniciaría otra campaña antitrust contra el gigante de las telecomunicaciones AT&T (American Telephone and Telegraph)[89], casi una enseña del modelo norteamericano y un monopolio de las telecomunicaciones a la largo de los tres primeros cuartos del siglo XX, con el beneplácito del gobierno, acordado en el llamado Compromiso Kingsbury[90].  La administración Charter (1976-1980) sustituiría la Office of Telecomunications Policy por otra agencia a cargo de la autoridad de la Secretaría de Comercio, la NTIA (National Telecommunications Policy Information Administration), como forma de reconducir toda la política de telecomunicaciones en su conjunto, definida en la Communication Act, con el objetivo claro de poner fin al monopolio del AT&T para abrir el mercado de la competencia en el sector y acabar con la idea de monopolio afín y regulado mediante acuerdos, aspecto defendido sobre todo por el Departamento de Defensa y sectores del partido republicano.

           En enero de 1982, Bajo la presidencia de Reagan, culminaría el proceso con la decisión de dividir la compañía en ocho diferentes empresas, siete de las cuales continuarían como operadores regionales Bell, conocidas como “Baby Bells” (Pacific Bell, SouthwesternBell, Nynex y Bell Atlantic , BellSouth y Ameritech), nombre tomado de la división de desarrollo de la matriz, Laboratorios Telefónicos Bell (Bell Labs), con el que se conocería a estas compañías emancipadas que en principio heredaron el monopolio en las diversas regiones asignadas[91]. En 1996 una nueva Telecommunications Act, a cargo de nuevo de la FCC (Federal Commnunications Commision)[92], sentaría los cimentos de las leyes de la competencia en el sector, en el que no han parado de darse demandas cruzadas. De cualquier modo, AT&T, tomaría buena nota del proceso y en el mismo año tomaría la decisión voluntaria de separar tres de sus divisiones concretas en empresas especializadas:  Lucent Technologies, fabricante de equipos, sobre todo en el terreno de las telecomunicaciones (heredero directo de los laboratorios Bell) NCR, fabricante de equipos absorbido años antes y nuevamente liberado en esta operación, y otra AT&T más pequeña y enfocada a las telecomunicaciones exclusivamente, que pronto absorbería al segundo operador de televisión por cable y otras compañías de telefonía.

           Respecto a las otras siete divisiones regionales, pronto entrarían en un proceso de fusiones y adquisiciones, lo que supuso que, el efecto real de este proceso no empeorarían en nada a cada una de las divisiones de la empresa sino que todas, en su conjunto saldrían beneficiadas al partir, de cualquier modo, de posiciones ventajosas en el mercado.

          Curiosamente, en un momento en el que las telecomunicaciones han pasado a primer plano, apenas tres operadoras se disputan el grueso del mercado de telefonía móvil en nuestros días. En el ámbito doméstico, en un momento de precios ajustados, sí que se ha vivido una conversión tanto de los operadores de cable como de otras compañías en un mercado convergente en el que desde hace mucho los servicios de voz son una parte anecdótica, teniendo en cuenta que la mayor parte del flujo se hace mediante protocolos de datos.  Como apunte anecdótico, Google Fiber, el servicio de fibra óptica de Google que ofrece un gran caudal de datos a precios muy contenidos se ha convertido en el nuevo enemigo de todo el conjunto de operadoras preexistentes, apuntando al dato, como fuente real del negocio.

El gigante Microsoft

           El tercero de los ejemplos, el de Microsoft, es algo diferente en cuanto que en él se unen diferentes procesos, que llegan casi de forma recurrente a lo largo de los últimos veinte años, junto con otras políticas de empresa discutible pero circunscrita al ámbito “legal”. Como ya señalamos, la discutible política de Microsoft, desde sus orígenes, iniciada por Bill Gates y Paul Hallen, respecto a la imposición de medios concretos y la primacía del negocio, anulando competidores sobre la innovación, han convertido a esta compañía en una de las más impopulares de los medios informáticos y el punto de mira judicial de diversas instituciones[93].

     Sin querer extendernos en un tema que por sí solo ha llenado titulares de prensa apuntaremos los casos más reseñables abiertos contra Microsoft y sus acciones más rechazadas. Comenzaremos con la propia génesis de su sistema operativo inicial, que dará inicio a su negocio. Con el encargo de IBM de crear un sistema operativo para integrar en sus máquinas PC-IBM, después de fracasar en sus negociaciones con la compañía Digital Research, Microsoft compra al programador Tim Paterson[94] su desarrollo QDOS (Quick and Dirty Operating System-Sistema Operativo Rápido y Sucio)  y lo contrata para su adaptación a la nueva máquina, mientras adquiere de Seattle Computer Products la licencia, sin exclusividad, de un clon de CP/M llamado 86-DOS[95]. IBM, apremiada por las fechas de lanzamiento ya prefijadas seguirá el proceso de desarrollo casi a diario. Finalmente Microsoft licenció QDOS a IBM, y bajo el nombre de PC-DOS y con una licencia no exclusiva y un mes antes de lanzamiento comercial de las primeras PC-IBM, adquirirá todos los derechos de 86-DOS de Seattle Computer Products por 50.000 dólares, para garantizarse el siguiente movimiento. Efectivamente, la posibilidad de clonado de estas máquinas abriría el mercado a la venta de un sistema ya adaptado a estos, redenominado para la ocasión como MS-DOS. Desde Digital Research, se discutiría este sistema operativo, al observar la similitud tan absoluta con la interfaz de programación de CP/M, tratando de llevar adelante una demanda contra IBM, que finalmente no prosperara.

           Los dos siguientes capítulos, ya señalados, en el caso de Microsoft vendrán de modo casi simultaneo de la mano, por un lado de los sistemas operativos, con un remedo del desarrollo de interfaz gráfica que Xerox PARC (Palo Alto Research Center) realizara para los nuevos ordenadores de Apple,  y por el otro de los navegadores, con el caso de la redenominación de la ideal de creador de Netscape, Mosaic, para llamarlo Internet Explorer y distribuirlo exclusivamente en sus nuevos sistemas operativos Windows 95. A partir de este momento, los procesos judiciales se irán sucediendo en una carrera contra el tiempo, dado que, mientras las demandas se demoran, las prácticas de Microsoft terminan por imponer por la vía de los hechos sus pretensiones[96].

      En 1991, la Comisión Federal del Comercio inicia un expediente a Microsoft sobre prácticas monopolísticas en el mercado de sistemas operativos para PC.  En 1993, mientras la fiscalía nacional cierra el expediente, el Departamento de Justicia y  la Comisión Europea, inician sus propios procesos, a lo que Microsoft responderá eliminando algunas de las  restricciones impuestas a fabricantes de software. El caso seguirá un azaroso cauce en el que se demostrará cuanto está en juego y la capacidad de penetración del lobby sobre el que actúa Microsoft. En 1995 el caso será reabierto por la corte de apelaciones, después de haberse tratado de nuevo de archivar. En 1997, una nueva demanda se entabla contra la compañía, bajo la acusación de violar el acuerdo de 1994, al obligar a los fabricantes de equipos que preinstalan el sistema operativo Windows 95 en sus ordenadores, a incorporar con este el navegador Internet Explorer.

          La Comisión Europea abre asimismo otro expediente relativo al mismo caso, al tiempo que el fabricante COMPAQ (antes de su absorción por HP), denuncia la pretensión de Microsoft de anular su licencia de Windows 95 al no instalar con este su navegador. La compañía incluso acusa al Departamento de Justicia de impedir el desarrollo de su sistema operativo, a lo que este  responde con la acusación  de  que lo que está haciendo la compañía es integrar su navegador dentro de sus sistema operativo, como forma de aprovechar su posición dominante en estos para llevar a sus usuarios a que desplacen a Netscape. Mientras tiene previsto el lanzamiento de Windows 98 con el navegador integrado en el propio sistema operativo, indistinguible del explorador interno, abre la posibilidad de que los fabricantes anulen la instalación del navegador en su sistema anterior (Windows 95), en una estrategia dilatoria para que no se prohibiera el lanzamiento de este, como pretendían algunos jueces. A finales de 1998, Netscape, desplazado del mercado de los navegadores, es adquirido por el proveedor de servicios de Internet AOL (América On-line), por unos 10.000 millones de dólares. Para Noviembre de 1999, el Juez Thomas Penfield Jackson, a cargo del nuevo sumario, publica las primeras conclusiones del sumario, en el que se acusa a Microsoft de prácticas de monopolio e imposición a otras compañías, acudiendo a tácticas de presión para anular competidores, distorsionando conscientemente cualquier posibilidad de competencia real, además de entrar en otras áreas de negocio con las estas mismas prácticas. Inmediatamente, esta responde tratando de abrir negociaciones para llegar a un acuerdo. El solo hecho de este anuncio hace subir la cotización de la compañía un 6%. De cualquier modo, el 31 de mayo de 2000, dictaría una sentencia en la que obligaba a la compañía a dividirse en dos divisiones diferentes, a lo que esta apelaría inmediatamente[97]. Una vez en la Corte de Apelaciones, el caso volvería a convertirse en una ceremonia de la confusión, revocando la división pero ratificando las conclusiones, nombrándose por dos veces juez instructor, el último de los cuales trata de devolver el caso a juzgados de distrito. El propio gobierno estadounidense, a través del Departamento de Justicia, señala que no buscará la división de la compañía. Mientras tanto, la unión europea continúa su proceso y abre una nueva causa respecto al mercado de los servidores y en concreto los orientados al comercio electrónico, mientras amenaza con una multa de 2750 millones de dólares si no elimina los componentes adicionales de su sistema operativo que impiden la competencia.

          Mientras tanto, en octubre de 2001, con la impronta ya de la nueva administración Bush, el Departamento de Justicia y Microsoft llegan a un acuerdo, que suscriben otros estados, quedando nueve de los acusadores sin suscribir el acuerdo, aunque finalmente no prosperara el caso[98] [99] . Otros tres casos, contra Caldera Systems, por verse expulsada del sistema de servidores,  Sun Mycrosistems, por acusar a Microsoft de modificar JAVA (programa multiplataforma para ejecutar aplicaciones sin importa el sistema operativo) y Bristol, que al no contar con el código fuente de su sistema operativo no pudo adaptar sus productos, quedando expulsado del mercado dominante, se resolverían con millonarias sanciones que la compañía, con su habitual política de hechos consumados, pagaría cuando ya se había beneficiado del asunto. Los casos que quedarían serían los de la Comisión Europea, que mediante sanciones económicas, o con la división en diversas versiones del sistema XP, como fuera en el caso de la inclusión del reproductor de medios Windows Media Player, abierto en 2004, serían resueltos teniendo como único beneficiario real, a pesar de las sanciones, a esta compañía.

          Con la nueva década, la propia compañía será la que mediante sucesivos errores y una falta de perspectiva respecto a los dispositivos móviles y el auge de una red en la que el dispositivo y por tanto la venta de un software fijado en una máquina cada vez importa menos irá perdiendo liderazgo. Nuevos sistemas operativos en el terreno móvil, como iOs, de Apple y Android, libre aunque de la mano de Google, junto con los navegadores Mozilla Firefox, de la fundación Mozilla, y Chrome, de nuevo de Google, desbancarán los desarrollos de la gran empresa de Redmon.   Así, en un periodo de tiempo no muy dilatado el gran monopolio de Microsoft en sistemas operativos, navegadores e incluso en sistemas de gestión documental, quedará puesto en entredicho.

           Como hemos apuntado al inicio, los casos contra diferentes posiciones de fuerza, monopolio o abuso, serán una constante y los “nuevos grandes” de Internet, Amazon, Apple, Facebook o Google, entre los más destacados, acumularan cada cual una buena cantidad de litigios en los que demostrarán que no se trata de actores al uso sino que tienen capacidad para entablar negociaciones directas con naciones o estamentos supraestatales. Si bien es cierto que la última gran causa contra un monopolio será la de Microsoft y que tanto por parte de las administraciones como mediante una estrategia diferente por parte de estas grandes empresas, se ha cambiado la forma de encarar estos procesos, la realidad es que el proceso de concentración de recursos y la destrucción de competencia sigue un curso ascendente.  Entre la estrategia más empleada por estas empresas, se ha creado una especie de mercado de nuevas plataformas y productos que surgen mediante inversiones de capital riesgo y se enfocan hacia la adquisición por estas grandes. Por otro lado, no hay lugar para competir en ciertos nichos, colmadas hasta tal extremo que no hay posibilidad real de hacerse un lugar propio. Así, parte de los departamentos de innovación se han convertido en un departamento de adquisiciones, mediante el cual agregar innovación mediante la adquisición de productos que funcionan. Por nombrar uno de los ejemplo paradigmáticos, señalaremos cómo Google adquiriría la competencia real de Google Vídeo (el portal de vídeos en internet), YouTube, para integrarla en sus servicios y unificar ambos[100]

           A pesar de tener consciencia del coste real para una economía de este nuevo sistema de monopolios[101], máxime si quiere arrogarse la defensa de un mercado libre, a lo largo de la última década las instituciones internacionales han avanzado poco en poner límite a estos. De hecho, muchos gobiernos ceden ante la presión de estas grandes compañías que ejercen cada vez un mayor poder lobista sobre los responsables públicos. En el parlamento europeo no era tan común como en los EEUU la presencia de grupos lobistas que trataban de ejercer su influencia respecto a los representantes públicos que atesoran la expresión de poder popular de las democracias que los han elegido. Merecería todo un debate delimitar hasta qué punto esta influencia resulta distinguible de la corrupción. 

2.6 La red como mercado de burbujas

           Una de las características iniciales de las empresas orientadas a la red ha sido la de su capitalización. Como compañías surgidas en un contexto histórico concreto, la influencia de las formas de financiación, del capital riesgo y la inversión sobredimensionada será una de las características más referidas desde sus primeras fases. Desde la crisis de las puntocom, y la primera crisis mejicana y japonesa, hasta la gran crisis financiera iniciada a partir de 2007, las empresas tecnológicas y vinculadas con Internet han estado en el epicentro de buena parte de estos estallidos especulativos.

           El periodo 1997-2001 fue uno de los primeros en los que la capitalización bursátil enfocaría sus apuestas hacia un sector tecnológico en fuerte desarrollo[102]. El índice NASDAQ de Nueva York, que es la referencia tecnológica y el indicador del pulso económico de la denominada Nueva Economía recogería unos crecimientos espectaculares. Los capitales riesgos concurrían en una carrera por “ocupar espacios”, llegar primero en una carrera por tener una posición predominante en un futuro crecimiento que se preveía, aunque todavía no se cimentaba en datos y resultados reales. La retroalimentación que los mismos medios otorgaban a las entonces empresas pioneras, como Amazon (que tardaría un quinquenio en conseguir beneficios) o el portal español Terra, desligado de telefónica para cotizar en bolsa de forma independiente[103]. Era el tiempo de los grandes portales, en los que la red era dirigida y más que buscar contenidos, estos los suministraban de forma sesgada. En ese momento, Google era una anécdota frente al dominio de Yahoo! Lycos o AltaVista, todos ellos muy vinculados al sistema de “portal de internet” en donde se ofrecían unos contenidos variados con el que copar los escasos anchos de banda del momento. El modelo B2C (Bussines to Customer), que planteaba Internet como el centro de venta sin intermediarios todavía tenía un largo camino por recorrer y una madurez por alcanzar que no se había producido aún, aunque tanto las “apuestas” como las predicciones más sensatas apuntaban hacia ese futuro de abaratamiento de productos de consumo por la vía de la venta directa, el momento estaba por llegar y la gran movilización de capitales apuntando hacia un valor futuro por determinar terminaría por enfrentarse a la realidad de los resultados y el abismo de la rentabilidad inmediata[104].

          Como hemos comentado en capítulos previos, el paradigma de esta burbuja sería la compra de Time Warner, el mayor conglomerado de medios y producción audiovisual de EEUU por parte de los proveedores de servicios de Internet AOL (América Online) por 160.000 millones de Dólares. Es decir, que una empresa sobrevalorada juega con la inversión recibida para apoderarse de grandes medios productivos.

           Entre el momento máximo de esta primera burbuja, alcanzado el 10 de marzo del año 2000, cuando  el índice NASDAQ  alcanzaba un récord de 5.048,62 puntos, hasta su desplome de 1.114,11 puntos a principios de octubre de 2002 se produce un desplome de la imagen banalizada que unos medios “analógicos” vendían de este Internet “que venía”, comercial y privado. El modelo heredaba en buena parte la óptica del gran dominador del negocio informático del momento, Microsoft, que vendía sus productos vinculados a una “maquina” con la que el usuario interactuaba y le daba acceso a una red muy limitada en ese momento.

           Salvo Amazon, cuyo modelo estaba por desarrollar y que si sería un caso de éxito hasta convertirse en una de las grandes compañías de la actualidad, empresas como Cisco, Microsoft e Intel no recuperarían los valores que tenían el año 2000 hasta bien pasado una década. Se estima que prácticamente el 50% de las compañías del puntocom, no sobrevivieron a la crisis.

          Uno de los errores del periodo fue pensar en Internet como en una frontera en la que los principios clásicos de la empresa se aplicarán de forma automática. La proliferación de banners publicitarios, pop ups y la profusión de clips insertados, producidos con Macromedia Flash son testimonio de un periodo tan exuberante como desacertado[105].

           Para comprender la formación de la web posterior a la burbuja puntocom, debemos acudir de nuevo a la imagen del conflicto entre los que con una óptica comercial sobrevaloraron una versión de la web como una versión si intermediario de un centro comercial. La disrupción del nuevo medio, crecería en los márgenes dejados por esta crisis. En esta nueva selva de contenidos no dirigidos, creados por una comunidad cada vez mayor sin control central ni identidad más allá de la libertad de escritura, un buscador eficaz, apoyado por una publicidad sutil y no demasiado intrusiva se convertirá desde este origen práctico y modesto, en la pieza clave de toda la primera década de nuestro siglo[106].

La Blogósfera

          La Blogósfera, el mundo de los Blogs independientes y los conglomerados de estos, será hijo de este tiempo. Las primeras formas de blogs, alojados en hospedajes gratuitos como Geocities, nacían con una vocación totalmente diferente. En parte es la misma cultura que daría origen a la Wikipedia y otros proyectos de software libre. La revolución del blog, dejaría desconcertados a los grandes productores culturales, que asistirán a este fenómeno con una perplejidad de la que todavía no se han recuperado muchos de los grandes medios de comunicación, sobre todo en el entorno editorial. Tratar de cerrar el paso al avance de las bitácoras, con la traslación del medio escrito a la red, tratando de mantener la misma relación con el público que en los tiempos de papel llevarán al fracaso de las suscripciones del diarios como El País y El mundo, que en ambos casos renunciarían al modelo de suscripción en un periodo no muy dilatado en el tiempo a la luz del pobre resultado obtenido[107].

          El resorte definitivo para la profesionalización de muchos de estos blogs vendrá de la mano de su principal beneficiario, Google. La inclusión de anuncios menos molestos, hasta cierto punto sutiles y ubicados en los márgenes del cuerpo de los blogs, en contraste con la verbena desconcertante de muchos de los portales generalistas, hará que Adwords triunfe como plataforma, durante muchos años casi en exclusiva, de publicidad. De esta simbiosis, surgirán muchos blogs profesionalizados y cada vez de más amplia temática, para un internauta cada vez con menor perfil técnico y conocimiento del medio[108].

          La nueva red es también heredera cultural del movimiento underground y del ciberpunk, muy vinculado a un subgénero literario de la denominada “ciencia ficción Dura” (Hard science fiction) en el que figuras como William Gibson, con su “Neuromante[109] o Neal Stephenson con “Snow Crash”[110] se adelantarán a los mundos futuros en los que la conexión es personal y portable y la red es un mundo paralelo en el que sumergirse en una inmersión completa. En 1999 saldrá a la luz el film “Matrix” de los hermanos Wachowsky y muchos de estos conceptos se popularizarán hasta el punto de condicionar el enfoque de futuros desarrollos de la red[111]. Los primeros movimientos de hactivismo con un foco político también compartirán época[112].  De hecho, el término “hacktivista” suele atribuirse al miembro del grupo de hackers Cult of the Dead Cow (CdC), llamado “Omega” y las actividades promovidas por este[113].  En España, diversos grupos de hackers comienzan a organizarse también en movimientos con objetivos más amplios que la investigación y el hacking.  Fronteras Electrónicas España (FrEE)[114], un grupo surgido en 1996 y aliado del grupo EFF (Electronic Frontier Foundation) (13)  norteamericano, mantendría una fuerte actividad, llegando a formar parte invitada por la comisión de Internet del Senado de España en 1998, momento en que con otras organizaciones promovieran la primera huelga de Internet,  que se repetirá al año siguiente[115] Esta subcultura superficiará en organizaciones como Nodo50[116], que da soporte y alojamiento a diversos colectivos activistas desde 1994 o la Asociación de Internautas, activa hasta nuestros días[117].

           También es el tiempo de Napster, y la descarga de música y contenidos de Internet. Con la extensión de las conexiones las redes de descargas comienzan a funcionar y los contenidos circulan como nunca loa habían hecho antes. Los sucesivos ataques a diferentes portales y formatos de compartir archivos tan solo harán mejorar la tecnología de estos. Pronto Emule y los enlaces edk, se generalizarán. Las redes de pares nacen con un espíritu ambivalente, entre los que buscan contenidos para consumirlos y los que ven en esta forma de compartir una manera de establecer comunidades[118]. De hecho, en España muchas de las páginas de recopilación de enlaces sobre temas específicos no tenían siquiera alternativa comercial viable, como en las primeras páginas literarias o dedicadas a ciertos tipos de música, o el recientemente desaparecido portal de subtitulado de contenidos substítulos.es[119], que ha cerrado su servicio el 1 de Julio de 2015, ante el temor del último cambio legislativo.

¿Burbuja 2.0?

           Cuando expliquemos la expansión de las comunicaciones y el crecimiento de la web desde finales de la primera década de nuevo siglo hasta nuestros días, veremos los elementos principales sobre los que se apoya esta nueva escalada bursátil de compañías con modelos de negocio en algunos casos poco desarrollados o que se encuentran en proceso de comenzar a monetarizar la inversión. Esto resulta de especial interés para reconocer las diferencias de la escalada apreciativa de muchas empresas de la presente década respecto a la anterior burbuja. Así, a pesar de las fuertes apuestas y el continuo riesgo, veremos como la base de muchas de las grandes empresas si se sustancia en esta ocasión sobre modelos de negocio económicamente viables. 

          La primera década del siglo asistirá a la expansión y el predomino de Google como la gran empresa que ocupará buena parte de los nichos de mercado de Internet. Sin embargo, las redes sociales prosperarán al margen del control de esta empresa a pesar de varios intentos, como Orkuc (que tendría especial peso en Brasil), Google Wave, o Google Plus, la última apuesta que se llevaría por delante al lector de noticias RSS Google Reader, con una reacción contraria de una comunidad que hasta el momento simpatizaba con la política de la empresa. Así compañías como Twitter, Linkedin o Facebook, que nacerían impulsadas por empresas de capital riesgo, que apostaban por ellas incluso antes de definir claramente su modelo de negocio, concurrirán en bolsa desde 2011 con capitalizaciones de nuevo muy elevadas.  En concreto Linkedin, inicialmente una red profesional de intercambio de currículums profesionales, saldría por una capitalización de 7.800 millones de dólares y una acción valorada en 45 dólares; cifras que contrastaban con unos ingresos anuales de 161 millones y unos beneficios declarados de 10 millones[120] .

          Sin embargo el caso de Facebook, será el más espectacular, al salir el 18 de mayo de 2012, casi ocho años después de su creación, debutando en la Bolsa Neoyorquina con un valor superior a los 100.000 millones de dólares. Este valor exorbitado si atendemos a sus cifras de negocio del momento, con unos ingresos de 3.700 millones y unos beneficios declarados de 1.000 millones, solo podía explicarse por un afán especulativo[121]. Aunque la empresa, con una liquidez de tal dimensión, iniciaría una política de adquisiciones bastante discutida en su momento, como en el caso de la compra de WhatsApp, la colocará como otra de las grandes de Internet, con 845 millones de usuarios (superaría los 1.000 millones en 2014), una cifra tan grande que cualquier inserción publicitaria es capaz de un impacto superior al de cualquier medio a lo largo de toda la historia de la humanidad.

           Atendiendo al momento en el que muchas de estas compañías de Internet acuden a una nueva oleada de financiación e inversión bursátil, precisamente en un contexto de crisis global en el que los inversores han amplificado sus rotaciones de capital será complicado apuntar a una nueva burbuja. Si bien es cierto el desfase de las cifras, también la implantación de estas empresas y la propia red no es la misma que entresiglos. Buena parte del tráfico de Internet pasa hoy en día por los servicios de estas compañías. Hoy es común que la gente confunda la barra de su navegador con la búsqueda de Google o se informe vía Twitter o Facebook, más incluso que por los medios traicionarles de prensa y televisión.  En ese sentido, el sobrevaloramiento tiene más relación con la cantidad de público potencial al que son capaces de acceder y transformar en ingresos reales que a la inversión realizada en estas empresas. En este contexto, es significativo que en enero de 2016 las cuatro primeras compañías mundiales en capilatización bursátil fueran los gigantes de la tecnología e internet, Google, Apple, Microsotf y Amazon.

          El poder financiero adquirido por estas compañías, les ha llevado, como ya hemos apuntado anteriormente a desincentivar la innovación, cambiándola por una carrera de adquisiciones de talento e innovación. Los denominados “unicornios“, compañías que entran en nichos de mercado nuevo, financiadas mediante “capital riesgo” y que ya superan los mil millones de dólares de valoración, entran en este juego apostando por medrar allí donde los “dinosaurios” no han sabido apuntar a tiempo[122]. La carrera entre la innovación y la adquisición de las grandes, que han colmado las fuentes de innovación de hace una década, deja a compañías como Airbnb, Dropbox, Pinterest, Snapchat o Uber en una posición compleja. Si bien es cierto que la adquisición de la competencia ha sido una constante entre estas grandes, también es cierto que estas pueden resistir y medrar en su mercado. Analizar el impulso de los inversores de capital riesgo en busca de rotaciones de capitales ascendentes puede explicarnos este juego de equilibrios en los que siempre hay que encaminarse hacia la apuesta más alta y que detenerse es asomarse al abismo[123] .

           Mientras tanto, comunidades de usuarios y activistas de libertades cívicas siguen advirtiendo de los peligros de una red privatizada y dirigida por tan pocas compañías, de tan escasa transparencia y un interés cada vez más distante con las libertades individuales. Si bien es cierto que surgen alternativas de carácter libre y persisten “zonas de libertad” en algunos contextos, ahora mismo el mercado está ganando la partida de acaparar usuarios, en general acomodaticios y cada vez más espectadores de un momento histórico para las libertades[124]. La influencia y el control comercial de los medios digitales y las redes sociales y su sometimiento a los dictados de los gobiernos donde estas se radican y sus legislaciones poco transparentes en lo que respecta a la privacidad y los derechos nos sitúan ante una perspectiva ominosa, que exploraremos en detalle adelante, especialmente en el bloque cuarto. 


[1] . Respecto al caso de reconocimiento facial de Facebook, han sido varias las polémicas consecutivas. La compañía ha tratado en varias ocasiones de implantar dicho sistema, primero probando con el consentimiento de usuario, cambiado sus políticas de privacidad y por último buscando acuerdos con diferentes instancias gubernamentales.  https://nakedsecurity.sophos.com/es/2012/09/23/under-pressure-facebook-disables-facial-recognition-in-europe/

[2] La polémica sobre esta retirada del reconocimento facial tendría repercusión mundial: https://www.eff.org/deeplinks/2012/07/eff-asks-supreme-court-reverse-forced-consent-facebook-decision

[3] . Facebook lo intentó en varias ocasiones en Europa. He seguido personalmente el caso en varios artículos como  el que sigue: http://www.eldiario.es/turing/Facebook-comenzara-perfil-reconocimiento-facial_0_170083259.html

[4] Sobre el caso, el que escribe también recogería informaciones detalladas sobre las formas de obtención y manejo “paralegal” de datos biométricos: https://andradesfran.com/tu-cara-no-es-anonima/

[5] En otra colaboración con elDiario.es también tratarái sobre la recolección de datos: http://www.eldiario.es/turing/vigilancia_y_privacidad/videovigilancia-analisis-biometrico-garantias-ciudadanas_0_149435381.html

[6] Sobre los “grandes de internet” frente a la vieja empresa: http://www.genbeta.com/activismo-online/la-guerra-de-los-gigantes-de-internet-la-prensa-escrita-y-el-viejo-conglomerado-mediatico

[7] 7. Chomsky, Noam. El control de los medios de comunicación. Icaria. Barcelona. 2008

[8] 8. Echeverría, J.: Los Señores del aire: Telépolis y el Tercer Entorno. Barcelona (Destino) 1999

[9] La negociación de ACTA sería una de las grandes legislaciones capaces de agrupar una contestación global de organizaciones cívicas de origen diverso:  http://www.stopacta.info/

[10] La Quadrature du net, será uno de los medios digitales que mas detalladamente nos ofrecerá información sobre el estado de los diversos acuerdos de carácter similar a ACTA: https://wiki.laquadrature.net/How_to_act_against_ACTA

[11] . Los sucesivos intentos de aplicar acuerdos supranacionales para favorecer intereses poco declarados han sido extensamente tratados a lo largo de la presente década en diversos medios. El tema en cuestión lo he tratado de forma resumida en artículos como el que sigue, que en sí mismo enlaza de forma sumaria a los elementos más destacados: http://www.eldiario.es/turing/inocencia-red-internet_0_146635468.html

[12] 12. Ramonet, Ignacio. Pensamiento único y nuevos amos del mundo. Icaria. Barcelona. 2008

[13]   Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[14]  Brzezinski, Z. La Era tecnotrónica. Paidós, Buenos Aires, 1979

[15] Rebillard Franck. De OhmyNews a Meidapart: ¿un nuevo modelo de periodismo? ; En El estado de Mundo 2009. Akal. Barcelona. 2008

[16] 16. Gramsci, Antonio. Cuadernos de la Cárcel. Ediciones Era. México. 1981

[17] Bell, Daniel. El Fin de las ideologías: sobre el agotamiento de las ideas políticas en los años 50. MTyAS. Madrid. 1992.

[18] Matterland, A. ¿Hacia qué “Nuevo Orden Mundial de la Información”?. En Sociedad Mediatizada. Gedisa. Barcelona, 2007.

[19]  Chomsky, Noam. El control de los medios de comunicación. Icaria. Barcelona. 2008

[20] 12. Ramonet, Ignacio. Pensamiento único y nuevos amos del mundo. Icaria. Barcelona. 2008

[21] 21. Ramonet, Ignacio. El control de Internet. En Le Monde Diplomatique, 04/11/05

[22] 22. Kleim, N. La doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre. Booket. Madrid. 2012

[23] 23. Ugarte de, D. Los futuros que vienen. Colección Biblioteca de las Indias. Madrid. 2010

[24] Mounier, Pierre. Las nuevas tecnologías de la información y la crisis de la cultura; en El estado de Mundo 2009. Akal. Barcelona. 2008

[25] 25. Reischl, G. El engaño de Google. Medialive Content. Barcelona. 2008

[26] Tipos de licencias Libres : http://www.gnu.org/philosophy/categories.es.html#CopyleftedSoftware

[27] http://www.fundacioncopyleft.org/ 

[28] http://es.creativecommons.org/

[29] El Napster actual nada tiene en común con la iniciativo de 1999: http://free.napster.com/

[30]EL mayor tracker de archivos Torrents y Magnet y referencia mudial sigue siendo The Pirate Bay:  http://thepiratebay.org

[31] http://www.spotify.com/en/

[32] . Lessig.L. Por una Cultura libre. Cómo los grandes medios usan la tecnología y las leyes para encerrar la cultura y controlar la creatividad. LOM. Santiago, 2005. Edición electrónica: http://www.traficantes.net/libros/por-una-cultura-libre

[33] 33. Sobre la fundación Mozilla: https://www.mozilla.org/es-ES/mission/?icn=tabz 

[34] Reacción de la Free Software Foundation ante la inclusión de DRM en Firefox: https://www.fsf.org/es/noticias/la-fsf-condena-la-colaboracion-entre-mozilla-y-adobe-para-apoyar-la-restriccion-digital-de-derechos-drm

[35] . La respuesta de Cory Doctorow a la inclusión de DRM en Firefox: http://www.theguardian.com/technology/2014/may/14/firefox-closed-source-drm-video-browser-cory-doctorow

[36] 25. Reischl, G. El engaño de Google. Medialive Content. Barcelona. 2008

[37] Un acercamiento a la disputa abierta en los dispostivos móviles podemos consultarla en: Los dispositivos móviles y Android .Entre la libertad y el interés comercialhttp://www.rebelion.org/noticia.php?id=170590 

[38] 38. CyanogenMod pararía de grupo interesdado en una Rom modificada, a fundación y finalemente a empresa que colabra con fabricantes de dispositivos móviles, especialmente de orgen Chino: http://www.cyanogenmod.org/

[39] Sobre el escándalo PRISM,  una de las primeras revelaciones de Edward Snowden: https://andradesfran.com/prism-el-escandalo-de-espionaje-ciudadano-masivo/

[40] Manuel Castells. La era de la información: economía, sociedad y cultura (Vol. 1): La sociedad red. Alianza editorial. Madrid. 2008

[41]  Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[42]  Chomsky, Noam. El control de los medios de comunicación. Icaria. Barcelona. 2008

[43]  OIT. Informe sobre productividad del trabajo http://www.ilo.org/global/lang–es/index.htm

[44] Martín-Barbero, J. Tecnicidades, identidades, alteridades: desubicaciones y opacidades de la comunicación en el nuevo siglo. Sociedad Mediatizada. Gedisa. Barcelona. 2007

[45] 6. Marcuse, H. El hombre unidimensional. Ariel. Barcelona. 1994

[46] 2. Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[47] Bustamante, E. Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación: las industrias culturales de la era digital. Gedisa, Barcelona, 2004

[48] Castells, M. Innovación, libertad y poder en la era de la información. En Sociedad Mediatizada. Gedisa. Barcelona, 2007.

[49] Matterland, A. ¿Hacia qué “Nuevo Orden Mundial de la Información“?. En Sociedad Mediatizada. Gedisa. Barcelona, 2007.

[50] Wallernstein, I. Geopolítica y Geocultura. Ensayos sobre el moderno sistema mundial. Kairós, Barcelona, 2007

[51] Vicer, E. Procesos socioéticos y mediatización en la cultura tecnológica. En: VV.AA. Sociedad Mediatizada. Gedisa. Barcelona.2007

[52] 2. Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[53] Kleim, N. La doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre. Booket. Madrid. 2012

[54] 15… Ugarte de, D. El poder de las redes. Colección Biblioteca de las Indias. Madrid. 2011

[55] 16.  VVAA. Internet y Lucha política: Los movimientos sociales en la red. Capital Intelectual, Buenos Aires, 2006

[56] 17.  Kleim, N. No logo. El poder de las marcas. Booket. Madrid.   2011

[57] OIT, estadísticas sobre el empleo: http://www.ilo.org/global/What_we_do/Statistics/lang–es/index.htm 

[58] Informes de la Comisión europea (EUROSTATS) sobre la productividad de la mano de obra: http://epp.eurostat.ec.europa.eu/tgm/table.do?tab=table&init=1&plugin=1&language=en&pcode=tsieb040

[59] INE: encuesta de condiciones de vida (actualizado a 2014) http://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176807&menu=ultiDatos&idp=1254735976608 

[60] 4. Rifkin, J. El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: El nacimiento de una nueva era. Paidós. Barcelona. 2004

[61] 5. Jones, O. Chavs. La demonización de la clase obrera. Capitán Swing. Madrid. 2012

[62] Dossier del FMI. La globalización ¿amenaza u oportunidad?http://www.imf.org/external/np/exr/ib/2000/esl/041200s.htm 

[63] www.amazon.com   

[64]   Castells, M. La era de la información: economía, sociedad y cultura (Vol. 1): La sociedad red. Alianza editorial. Madrid. 2008

[65]  VVAA. Geopolítica del caos. Debate. Madrid. 1999.

[66]  Palazuelos, E. LA globalización financiera. La internacionalización del capital financiero a finales del siglo XX. Síntesis. Madrid. 1998

[67] 11. Arrizabalo de, X. Crisis y ajuste en la economía mundial. Implicaciones y significado de las políticas del FMI y del BM. Síntesis. Madrid. 1997

[68] 12. Ramonet, I. Pensamiento único y nuevos amos del mundo. Icaria. Barcelona. 2008.

[69] . Piketty, T. La crisis del capital en el siglo XXI. Crónicas de los años en que el capitalismo se volvió loco. Siglo veintiuno editores. Buenos Aires. 2014. 

[70]  Castells, M. La era de la información: economía, sociedad y cultura (Vol. 1): La sociedad red. Alianza editorial. Madrid. 2008

[71] 2. Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[72] 3. Ramonet, I. Pensamiento único y nuevos amos del mundo. Icaria. Barcelona. 2008.

[73] 4. Harnecker, M. Haciendo posible lo imposible en el umbral del siglo XXI.  Siglo XXI (Ed), Madrid, 2000

[74] 5. VVAA. Tus derechos en el trabajo. Lulu Press. Morrisville. 2014

[75] Rifkin, J. El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: El nacimiento de una nueva era. Paidós. Barcelona. 2004

[76] OIT, estadísticas sobre el empleo: http://www.ilo.org/global/What_we_do/Statistics/lang–es/index.htm

[77]  Ugarte de, D. Los futuros que vienen. Colección Biblioteca de las Indias. Madrid. 2010

[78] INE: Encuesta de condiciones de vida en España (actualizado a 2014) http://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176807&menu=ultiDatos&idp=1254735976608 

[79] Informe España Conecta. La transformación dela economía española a través de Internethttp://www.espanaconecta.es/informe/   (patrocinado por Google y  The Boston Consulting Group- BCG)

[80] Pérez, C. Las nuevas tecnologías: Una visión de conjunto. En La tercera revolución industrial (Impactos internacionales del nuevo viraje tecnológico). Rial, Buenos Aires. 1986.

[81] La compañía CISCO es una de las piezas claves en el despliegue de la infraestructura de red mundial: http://www.cisco.com

[82] Certificado en redes y equipamiento  cisco: http://www.cisco.com/web/learning/le3/ccie/index.html   más información en castellano http://certificacionescisco.blogspot.com/

[83] . Información financiera actualizada en Google finaces:  http://www.google.com/finance?q=NASDAQ:DELL

[84] Castells, M. La era de la información: economía, sociedad y cultura (Vol. 1): La sociedad red. Alianza editorial. Madrid. 2008

[85] El Índice Nasdaq, pasaría de ser uun indicador bursátil de tecnolo´gias punteras a covertirse en el referente principal del conjunto económico mundial:  http://www.nasdaq.com/

[86] HP es otra de las grandes del sector: http://www8.hp.com/es/es/home.html 

[87] . Castells, M. Lliçó inaugural del programa de doctoral sobre la societat de la informació i el coneixement:http://www.uoc.edu/web/cat/articles/castells/print.html

[88]  Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[89] AT&T sigue siendo una compañia líder del sector: http://espanol.att.com/  

[90] Sobre el monopolio de AT&T  http://morfeo.upc.es/crom/mod/wiki/view.php?id=4&page=view/Monopolio+de+AT&editor=dfwiki&gid=0&uid=0

[91] La división y todo el proceso de disgregación del gran monopilio estadounidense de telecomunicaciones queda muy bien documentado en la obra de Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[92] FCC: http://www.fcc.gov/telecom.html 

[93] El famoso abogado y activista Ralph Nader, recopilaría todo el proceso llevado adelante durante 1997 contra las prácticas del gigante del software Microsoft. Nader, R.  Appraising Microsoft:  http://www.appraising-microsoft.org/1st.html .

[94] Patterson sigue dedicado al desarrollo de productos informaticos: http://www.patersontech.com

[95] El propio Patterson nos narra desde su perspectiva cómo sería el proceso de adquisición y uso de QDOS: http://www.patersontech.com/Dos/Byte/History.html 

[96] Paterson, T. From the Mailbox: The Origins of DOS:  http://www.ece.umd.edu/courses/enee759m.S2000/papers/paterson1994-kildall.pdf 

[97] Un seguimiento pormenorizado del caso Microsoft podemos encotrarlo en:  http://www.noticiasdot.com/publicaciones/2002/1102/021102/noticias021102/noticias021102-2.htm 

[98] http://www.usdoj.gov/atr/cases/ms_index.htm 

[99]  http://www.usdoj.gov/atr/cases/f3800/msjudgex.htm 

[100] Suárez Sánchez Ocaña, A. Desnudando a Google. Deusto. Madrid. 2012

[101] Informe de la Asociación de telecomunicaciones británica sobre la seguridad y el coste del monopolio en las grandes redes. CyberInsecurity: The Cost of Monopoly:    http://cryptome.org/cyberinsecurity.htm   el peligro para la seguridad del monopolio de Microsoft, algo que con el tiempo quedaría demostrado en casos como el de Lituania (como veremos mas adelante)

[102] 1. Matterart, A .Historia de la sociedad de la información. Paidós, Barcelona. 2007

[103] 5. Kleim, N. No logo. El poder de las marcas. Booket. Madrid. 2011

[104] Recopilación de la revista Wired sobre la época: A los 10 años de la Burbuja .com: Archivo PDF disponible en http://www.wired.com/2010/02/10yearsafter/.

[105] 4. Dans, E. Todo va a cambiar. Deusto. Madrid. 2010

[106] 5. Kleim, N. No logo. El poder de las marcas. Booket. Madrid. 2011

[107] 6. Echeverría, J.: Los Señores del aire: Telépolis y el Tercer Entorno. Barcelona (Destino) 1999

[108] La plataforma de publicidad de Google Adwords, es la clave en el negocio de Google: https://www.google.es/adwords/

[109] Gibson, W. Neuromancer. Minotauro. Barcelona.1989

[110] Stephenson, N.Snow crash. Gigamesh.  Barcelona. 2008

[111] El film resultaría toda una referencia estética de su tiempo. La aparición de herramientas reales como Nmap para rastrear ip de usuarios no solo será un guiño a la comunidad hacker y ciberpunk sino que será una de las pocas ocasiones donde se empleen elementos reales para establecer una narrativa de ciencia ficción dura.

[112] 11. Mitnick, K.D. El Arte de la Intrusión. Ra-Ma. Madrid. 2006

[113] Cult of the Dead Cow sigue manteniendo presencia en la red:http://www.cultdeadcow.com/cDc_files/HacktivismoFAQ.html

[114] Sobre Fronteras Electrónicas España. http://hackstory.net/FrEE

[115] Sobre la primera Huelga de Internet en España y sus consecuencias: http://www.internautas.org/acciones/huelga6699/convo.html     

[116] http://info.nodo50.org/

[117] .http://www.internautas.org/

[118] Molist, M. Hackstory.es. Las historia nunca contada del underground hacker en la península ibérica. 2014.  Disponible en formato electrónico en:  http://hackstory.es/

[119] La primera baja de la denominada Ley Mordaza será un servicio único no ofrecido comercialmente que deja un nicho vacío en la red de servicios: http://www.eldiario.es/cultura/series/Primera-baja-Ley-Mordaza-subtituloses_0_403860432.html

[120]  Análisis de la salida a bolsa de tres grandes de Internet: http://www.genbeta.com/genbeta/la-salida-a-bolsa-de-tres-grandes-empresas-tecnologicas-google-linkedin-y-facebook

[121] Cifras de cotización de Facebook en el índice Nasdaq: http://www.nasdaq.com/symbol/fb/real-time

[122] Sobre los “unicornios” y la innovación de empresas disruptivas:http://www.enriquedans.com/2015/04/entre-unicornios-y-burbujas.html

[123] . Artículo de Fortune que detalla cómo son algunos de los denominados unicornios: http://fortune.com/2015/01/22/the-age-of-unicorns/

[124] Lessig.L. Por una Cultura libre. Cómo los grandes medios usan la tecnología y las leyes para encerrar la cultura y controlar la creatividad. LOM. Santiago, 2005. Edición electronica: http://www.traficantes.net/libros/por-una-cultura-libre