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  • ¿Son nuestros móviles completamente nuestros? ¿Somos libres realmente de disponer de ellos y modificarlos?

  • Android es un sistema operativo basado en Linux que, aunque formalmente libre, depende en gran medida de Google

 

 

Los smartphones y tablets se han convertido en estos últimos años en uno de los dispositivos que más crecimiento global han experimentado, llegando a desplazar al ordenador en muchas de las tareas cotidianas. De hecho, las tablets han terminado por desplazar completamente a los notebooks, portátiles con recursos limitados de no más de 11 pulgadas de pantalla.

El panorama actual ha ido cerrando el bloque de sistemas operativos a dos grandes: iOS, propiedad de Apple  Android, impulsado por  Google. Sistemas como Windows Mobile apenas mueven cifras testimoniales en comparación; a pesar de que fuera un sistema móvil propiedad de Microsoft el primero en emplearse en smartphones propiamente dichos, antes de la expansión del iPhone. Otros como BlackBerry o Symbian, de Nokia, han perdido en menos de un par de años casi toda su cuota de mercado debido a su falta de adaptación a los avances que los nuevos líderes estaban marcando.

¿Es Android un sistema operativo Libre?

Desde sus primeras versiones, el código fuente de Android fue liberado con la licencia Apache. Esto significa que las versiones publicadas pueden ser modificadas libremente por la comunidad de desarrolladores y por las compañías que así lo deseen.

Normalmente, las compañías suelen implementar sus versiones cargándolas de lo que muchos denominan bloatware que aunque persiga en principio aportar mejoras y una personalización mayor, en la mayor parte de los casos ralentizan y sobrecargan el sistema.

La labor de los diferentes fabricantes de dispositivos ha sido siempre muy criticada, ante los retrasos en la actualización a nuevas versiones de terminales ya vendidos o incluso por el abandono de ciertos dispositivos, que ha motivado serias críticas a marcas como Sony. La comunidad de desarrolladores independientes ha terminado constituyéndose en un referente en este aspecto, posibilitando que dispositivos que no disponían de actualización oficial pudieran disfrutar de puestas al día con las versiones más recientes perfectamente funcionales.

El caso del Samsung Galaxy S, gran éxito de ventas de la compañía surcoreana, es destacable en este sentido. A día de hoy, sus usuarios pueden disfrutar de la última versión de Android, 4.2.2 de forma fluida y estable gracias a desarrollos como los de la comunidad de  CyanogenMod.

Foros como  XDADevelopers agrupan a buena parte de la comunidad de programadores independientes que modifican y actualizan buena parte de los dispositivos más populares del momento. El desbloqueo, acceso root (que da control completo del dispositivo) e incluso la liberación de la mayor parte de estos terminales, es descrita y discutida en este sitio. De XDA, han partido la mayor parte de las críticas a los fabricantes que no han estado dispuestos a permitir la mejora de sus dispositivos y también, por otro lado, un buen número de fichajes estrella para algunas de estas compañias. La influencia de esta comunidad es tal que pueden influir en las ventas de ciertos dispositivos y las marcas observan muy de cerca la crítica proveniente de estos foros.

Una de las primeras  voces que  han expresado sus reticencias a propósito de la libertad de Android ha sido Richard Stallman, que afirma que no todo su código es complemente libre, aunque se base en el núcleo de Linux. También señala su temor a que Google decida en un momento dado no liberar más versiones y usar un eventual nuevo desarrollo de forma privativa, como hace ahora mismo Apple, dejando de lado a comunidad y usuarios.

Amazon ha sido otra de las grandes compañías que han querido apuntarse a Android, pero con una forma muy particular, dado que sus dispositivos sí que son cerrados y no se pueden modificar. Se trata de un precedente de lo que afirma Stallman, dado que si bien el sistema Android que implementan en sus tablets es un derivado propio, sí que es cerrado y está completamente orientado a la compra de aplicaciones en su tienda propia.

La Electronic Frontier Foundation ha liderado una campaña en la que detalla cómo liberary desbloquear nuestro terminal para hacernos con el control completo de este. En esta, postula por adoptar medidas que nos independicen de las compañías que vinculan los servicios básicos, como la agenda o el calendario, a sus cuentas. También nos muestran el camino a seguir para instalar ampliaciones fuera de la  tienda de Google. Los cambios repentinos en las políticas de las grandes compañías, que gestionan la mayor parte de nuestros datos y suscripciones en Internet, pueden hacernos pensar que tener estas advertencias y alternativas en cuenta en una recomendación a tener muy presente.

El último movimiento de Google retirando aplicaciones de bloqueo de publicidad no ha hecho mas que acrecentar estas suspicacias. El negocio de la publicidad es la piedra angular de la compañía y parece que la molestia de soportarla en muchas aplicaciones es parte del pago que los usuarios debemos aceptar por el desarrollo del sistema operativo del robot verde.

 

Prohibido liberar tu móvil

En todo este proceso, las operadoras han jugado en dos direcciones diferentes. Por un lado, han comenzado a optar por no ofrecer terminales subvencionados, haciendo que los usuarios, financiando o comprando por su cuenta, se hagan cargo del precio total de sus dispositivos. Sin embargo, en EEUU iniciaron un movimiento mucho más peligroso, que comenzó con el cuestionamiento a la liberación de los dispositivos iOS de Apple, mediante el famoso jailbreak (desbloqueo) y ha terminado tratando de prohibir que los dispositivos puedan ser modificados.

En principio, desbloquear un terminal móvil o incluso liberarlo para disponer libremente de él (algo más que necesario en caso de querer viajar, sobre todo conociendo las draconianas tarifas de roaming, es una cuestión rutinaria para cualquier usuario medianamente avanzado. Las primeras versiones de iOS ganaban en prestaciones, una vez realizado el jalbreak y permitían un control más completo de las funciones de este.

Ahora se pretende una nueva vuelta de tuerca legislativa en EEUU con la entrada en vigor de una modificación de la ley  Digital Millennium Copyright Act (DMCA) por la que se declara ilegal el desbloqueo de un móvil que esté atado a un contrato con una operadora. Solo éstas tendrán la potestad de liberar estos dispositivos, bajo la excusa de la tan manida propiedad intelectual del software del dispositivo. De este modo, los usuarios tendrán una licencia de uso respecto a sus propios dispositivos.

De nuevo nos encontramos con la visión que nos hace a todos potencialmente criminales, que de forma preventiva nos coloca en una suerte de cuarentena digital bajo penas desproporcionadas de medio millón de dólares e incluso cárcel. La capacidad de retorcer la legislación para favorecer los intereses de las operadoras llega en este caso a extremos que de momento no se han visto en Europa. En España, de momento, te pueden negar la garantía las operadoras si demuestran que nuestro terminal ha sido modificado, a pesar de que, salvo cambios muy extremos, en los que hay que ser un usuario relativamente avanzado, sería extremadamente inusual que una actualización dañase el hardware del dispositivo.

Los activistas de EFF ya han seguido de cerca todos los procesos judiciales hasta la fecha, mostrando las inconsistencias de esta legislación en  sucesivos dosieres trimestrales y han comenzado  acciones en contra de esta nueva modificación legislativa, de una ley ya muy controvertida desde antes de dicha modificación.

Firefox y Ubuntu: dos conceptos libres que pueden llegar a tiempo

Compañías como Telefónica han mantenido una actitud ambivalente frente a Google. Por un lado, han aprovechado la existencia de terminales Android más baratos para expandir sus tarifas de datos, hasta convertir a España en uno de los países que más emplea este tipo de terminales.

Por otro lado, ha mantenido un conflicto que ha aflorado en ocasiones, a propósito del caudal de datos que Google emplea, reclamando una especie de pago, que nunca ha terminado de concretarse ni dilucidarse legalmente. Por todo ello, la presentación de los primeros terminales con Firefox OS le sirve a Movistar para actuar independientemente fuera de la influencia del grande de Internet.

La misma búsqueda de independencia respecto a Google ha llevado al apoyo de este nuevo sistema operativo móvil, todavía en una fase de desarrollo no completamente operativa, a  multitud de compañías.  Sus escasos requerimientos técnicos, al basarse en el propio navegador (bajo el estándar HTML5 y Javascript ) al que las aplicaciones se agregan en forma de pluggins, hacen a este sistema operativo especialmente atractivo para equipos baratos, sin grandes exigencias.

La empresa española  GeeksPhone, que ya experimentara con terminales Android, ha sido la pionera en nuestro país en presentar dos terminales, Keon y Peak, que comercializará  próximamente de la mano de Telefónica, a precios que se anuncian bastante contenidos.

Por otra parte, Ubuntu también anuncia su propia versión de un sistema operativo móvil. En este caso, se trata de una propuesta mucho más ambiciosa, con un sistema completo, basado en Linux del que ya hay versiones de prueba, con tablets Nexus 10 y smartphones como el Nexus 4, ambos curiosamente  vendidos por Google. Ubuntu ha probado ya en sus presentaciones que parte de un  concepto mas avanzado, que espera, en un futuro próximo, llegar a ser el autentico sustituto del PC. Algunos conceptos presentados nos muestran un terminal conectable a un teclado y pantalla para ser usado a modo de ordenador personal.

De momento, Ubuntu para telefonos exige terminales mucho más potentes, entre los más avanzados en la actualidad, aunque su versatilidad, apertura y compatibilidad con aplicaciones basadas en web, (bajo el estandar HTML5) atacan directamente a usuarios y desarrolladores Android, que ven en éste una alternativa apetecible.

La era Post PC 

Como hemos señalado, la profusión de dispositivos táctiles, con los dos sistemas operativos imperantes, iOS y Android, están desplazando de forma acelerada al ordenador personal, incluso en sus formatos portátiles, en nuestro uso cotidiano. La conquista del hogar y la movilidad han sido el primer paso en este camino. La eventual elevación de la capacidad de estos dispositivos puede llegar a convertirlos en el sustituto definitivo.

La  última campaña de Navidad apunta a que la tantas veces anunciada “era post PC” puede estar realmente próxima en esta ocasión, al venderse por primera vez más tablets que portátiles. En los usos menos exigentes y por otra parte más cotidianos, la contienda ya está ganada. Sólo queda el asalto al escritorio profesional.

Las cifras de navegación web también comienzan a cerrar su cerco en torno al ordenador convencional. Cada vez es mayor la convergencia de dispositivos diferentes que realizan tareas antes exclusivas de PC, con el smartphone imponiéndose y las propias tablets escalando de forma imparable.

Si como todo parece apuntar, los dispositivos móviles, cada vez más polivalentes, van a convertirse en el nuevo eje central de la tecnología, la mayor parte de las grandes compañías que operan en el sector buscarán la independencia, ya sea con sistemas propios o mediante estándares abiertos, que les permitan hacerse hueco en un negocio ahora mismo dominado por un sistema cerrado y otro relativamente dependiente. Todo esto apunta a un futuro en el que veremos muchas pruebas avocadas al fracaso y otras que nos sorprenderán. Pero lo más importante será estar atentos para no convertirnos en la mercancía y perder privacidad y derechos en el camino.

 

 

Una colaboración de Fran Andrades para Diarios Turing